Un conflicto en la Preparatoria 1 de la UNAM ha puesto de relieve las tensiones entre estudiantes y autoridades universitarias en medio de una protesta por la atención a denuncias de acoso y cuestiones de seguridad. A pesar de los rumores sobre la presencia de grupos porriles armados, los estudiantes en asamblea han afirmado que solo uno de sus compañeros resultó herido en la confrontación, desechando así estos reportes alarmantes.
Los hechos ocurrieron el 7 de octubre de 2026, cuando un grupo de estudiantes se congregó en la institución, exigiendo que sus demandas fueran atendidas. La situación tomó un giro inesperado cuando miembros del colectivo Rojo Amanecer denunciaron que autoridades universitarias intentaron confrontar a un alumno que apoyaba el paro, incluso intentando quitarle su identificación.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) respondió al incidente, desplegando patrullas en las inmediaciones de la Preparatoria 1, ubicada en la colonia Potrero de San Bernardino, en la alcaldía de Xochimilco. Dado que por motivos de autonomía las fuerzas de seguridad no pueden ingresar a los planteles universitarios, el resguardo policial se limitó al área externa, donde también se reportó la presencia de unos 20 alumnos con el rostro cubierto que amenazaron con tomar el plantel si no se atendían sus demandas.
Mientras tanto, el estudiante lesionado fue trasladado a los servicios médicos de la institución para recibir atención adecuada. La situación se volvió tensa, pero las autoridades de la preparatoria comenzaron un diálogo inicial con los manifestantes en un intento de evitar un cierre prolongado de las instalaciones. A pesar de esto, el tránsito de la comunidad académica se vivió de manera parcial en los accesos exteriores.
Hasta el momento, la UNAM no ha hecho declaraciones oficiales respecto a los incidentes reportados ni sobre las acusaciones en contra de su personal directivo. A medida que la situación se desarrolla, queda claro que las exigencias de los estudiantes por una mayor seguridad y atención a sus preocupaciones están lejos de ser ignoradas. La vigilancia continua en la facultad refleja el compromiso de las autoridades por mantener la seguridad en la zona, aunque el futuro de la convivencia entre los estudiantes y la administración universitaria sigue siendo incierto.
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