El cambio de modelo energético en México está en marcha, bajo la dirección de Claudia Sheinbaum y sus colaboradores, con un enfoque en fortalecer el control estatal de los sectores eléctrico y de hidrocarburos. En su segundo año, el gobierno presenta un diagnóstico optimista sobre el avance hacia la soberanía energética, reflejado en declaraciones de la Secretaría de Energía, Petróleos Mexicanos (Pemex), y la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Desde la Secretaría de Energía, Luz Elena González Escobar manifiesta satisfacción con las reformas legales implementadas. La modificación de tres artículos constitucionales y la introducción de un paquete de ocho nuevas leyes, junto a reformas a leyes existentes, marcan un hito en la búsqueda de un modelo energético autosuficiente. La confianza en proyectos ya en ejecución y en planeación augura un futuro prometedor para la industria.
En el ámbito de Pemex, a pesar del escepticismo de las agencias calificadoras, la empresa indica que ha logrado avances significativos en la reducción de su deuda. Se prevé que para finales del sexenio, las importaciones de petrolíferos de alto valor, como gasolina y diésel, se reduzcan del 33% actual al 11% de la demanda de la empresa. Los planes de refinación, que incluyen la operación de las coquizadoras en Tula, Salina Cruz, y Olmeca, sostienen esta meta.
La producción petrolera también será impulsada por 11 contratos mixtos ya adjudicados, con otros cuatro en proceso. Se estima que, para el segundo semestre de 2027, la producción alcance entre 1.8 y 2 millones de barriles diarios. Esta transición convierte a Pemex de una mera administradora de contratos a una entidad más operativa y productiva.
Por su parte, la CFE, bajo la dirección de Emilia Esther Calleja Alor, se muestra decidida a consolidar su posición en el sector electricidad. Se proyecta que, al concluir la administración, el 60% de la generación eléctrica esté en manos públicas, acompañado de inversiones cercanas a 1 billón 168 mil 710 millones de pesos. Este monto abarca desde generación y transmisión eléctrica hasta recursos para gasoductos, destacando planes ambiciosos como la construcción de hasta 10 plantas de ciclo combinado y el avance en proyectos de energías renovables.
Con 200 mil millones de pesos destinados a proyectos privados, la mezcla de recursos de inversión promete aumentar la capacidad de generación eléctrica en 38,000 megawatts, contribuyendo así a la diversificación energética.
Las señales de optimismo del gobierno en la eficiencia operativa del sector energético sugieren que las inversiones podrían resultar en un impacto positivo para la economía nacional. Mientras las preguntas sobre el apetito del sector privado persisten, el enfoque estatal sigue marcando la pauta en un momento crucial para el futuro energético del país.
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