La construcción de vivienda accesible enfrenta numerosos desafíos, especialmente cuando se trata de integrar las condiciones climáticas y de habitabilidad sin elevar los costos. Un ejemplo destacado de este reto se presenta en el proyecto BOSCO, desarrollado por Derex, una empresa del Grupo Vinte, en colaboración con el arquitecto Alberto Kalach. Este proyecto, ubicado en Hermosillo, Sonora, se diseñó meticulosamente para adaptarse a las características del mercado y a las condiciones climáticas específicas de la región.
BOSCO, situado en un terreno de 16,618 metros cuadrados, comprende 179 viviendas, cada una con lote tipo de 68 metros cuadrados y aproximadamente 63.5 metros cuadrados de construcción. Además, el desarrollo incluye una plaza de 2,158 metros cuadrados, comercio y áreas de estacionamiento para visitantes. La climatología de Hermosillo fue un factor determinante en el diseño, lo que llevó a incorporar elementos como ventilación cruzada, técnicas de control solar y techos verdes. Asimismo, se priorizó una mayor densidad arbórea en calles más angostas, mientras que las viviendas se configuraron como adosadas para maximizar la integración con el entorno urbano.
La innovadora configuración desarrollada por TAX permitió alcanzar hasta 120 viviendas por hectárea, superando las 100 que son comunes en proyectos similares y las 80 alcanzadas previamente por la empresa en un desarrollo cercano. Este prototipo logró ofrecer interiores de 73 metros cuadrados, un aumento del 48% respecto a productos comparables, logrando todo esto con un incremento de costos controlado gracias al uso de materiales locales y métodos constructivos alternativos.
Sin embargo, llevar este diseño a la práctica presentó sus propios desafíos. La implementación requirió trabajar con materiales y proveedores que Derex no había utilizado anteriormente, lo que generó ajustes y retrasos que incrementaron los costos financieros del proyecto. Por ejemplo, la colocación de árboles tuvo que ajustarse en varias ocasiones, algunos de estos árboles debieron ser retirados y trasplantados para asegurar una adecuada urbanización.
Ante este panorama de sobrecostos, el precio final de las viviendas se fijó en 770,000 pesos, por debajo de lo que la desarrolladora podría haber cobrado. Aurora García de León, directora general de Derex, enfatizó la importancia de mantener una rentabilidad mínima sin sacrificar el carácter social del producto. Esta decisión no fue sencilla, ya que el proyecto mantenía la premisa de ser rentable mientras se cumplían los objetivos sociales.
El proceso de desarrollo de BOSCO ha dejado lecciones significativas en la forma en que la empresa diseña, construye y coordina proyectos. Esta experiencia, analizada también por Harvard en su estudio “Building Better Cities with Strategic Investments in Social Housing”, invita a reflexionar sobre cómo incentivar a más desarrolladores hacia proyectos de vivienda social, fomentar la colaboración entre instituciones y empresas, y la posibilidad de replicar estas soluciones adaptadas a distintos contextos en el país.
A pesar de las innovaciones y aprendizajes obtenidos, García de León señala que muchas prácticas, como la adecuada orientación de las viviendas, la integración de vegetación nativa y el uso de métodos que reduzcan los puentes térmicos, aún no se implementan ampliamente en el sector. En este sentido, la iniciativa de BOSCO se posiciona como un modelo a seguir en la búsqueda de un desarrollo habitacional más sustentable y accesible en México.
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