Carlota Pereda, cineasta madrileña de 51 años, se ha convertido en una figura pionera en el panorama cinematográfico español. En 2019, hizo historia al ganar el Goya al Mejor Cortometraje de Ficción por su aclamado filme de terror Cerdita. Este cortometraje no solo captó la atención del público, sino que también la catapultó a la escena internacional. Cuando Cerdita se transformó en un largometraje, Pereda se convirtió en la primera mujer nominada al Goya a la Dirección Novel por una película de terror en la edición de 2022.
El reciente primer largo de Pereda en inglés, Found Alive, ha añadido otro hito a su carrera: este filme inauguró el prestigioso Festival de Sitges, el evento más relevante a nivel mundial en los géneros de terror y fantástico. Durante la presentación, Pereda comentó con humor: “Sí, demasiadas veces he sido la primera”.
Found Alive, un thriller basado en la novela The Edge of Normal de Carla Norton, sigue la historia de una joven, interpretada por Chloë Grace Moretz, que fue secuestrada por un psicópata y, tras una década de traumatización, se enfrenta a su pasado. La narrativa se centra en su proactividad, alejándose de la típica representación de víctimas, algo que Pereda aborda con una renovada sensibilidad. “No le van a resolver sus problemas”, enfatiza Pereda sobre la protagonista, a quien desea proyectar como un símbolo de resiliencia.
La elección de Moretz no fue casual; la cineasta la tenía en mente desde el principio, admirando su capacidad actoral demostrada en películas como La (des)educación de Cameron Post. La colaboración creativa entre ambas fue fundamental para dar vida a un personaje complejo y empoderado.
Pereda explora la violencia que permea la sociedad a través de su narrativa, y su enfoque en la empatía como motor de la historia brinda una perspectiva inusual en el género. En su búsqueda de una representación más auténtica, ha optado por un enfoque que resalta no solo el sufrimiento, sino también la luz y la humanidad de las víctimas. “No existe ni la víctima perfecta ni la mujer perfecta”, sostiene, desafiando los estereotipos generalmente impuestos por la industria.
Al rodar en Estados Unidos, Pereda se sintió respaldada por un elenco dispuesto a participar no solo por motivos económicos, sino también por la confianza en su visión. Este ambiente de colaboración creativa recuerda sus inicios y refuerza su compromiso con narrativas que desafían las estructuras convencionales del horror.
La inauguración de su filme en Sitges resalta la necesidad de visibilizar el trabajo de mujeres cineastas en un ámbito que ha sido históricamente dominado por hombres. Pereda expresa su esperanza de que, en el futuro, se mantengan las historias y las voces que son reflejos de una diversidad enriquecedora. “Ojalá logremos no perder esas historias ni esos puntos de vista”, concluye, dejando claro que hay un camino por recorrer en la búsqueda de equidad en la industria del cine.
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