“Una tristeza cultural”. Así se expresa Adrián al reflexionar sobre el Festival Internacional Cervantino (FIC) desde una esquina de Guanajuato. En un evento que, aunque modesto en convocatoria, presenta al DJ francés Hervé junto a la compañía de danza MazelFreten, Adrián evoca recuerdos de un pasado vibrante. Un tiempo en el que octubre transformaba la ciudad en un bullicioso hervidero de arte y cultura. “Antes”, recuerda, “había rock gratuito, funciones diarias de títeres… todo era accesible”.
Frente al programa del festival pegado en un mostrador cercano, observa la diferencia. “Hay calidad, pero comparado con lo que era, le doy un siete”. Su mirada crítica no tarda en enfocarse en la tecnología y la gentrificación como factores detrás del declive percibido: “Hoy, los jóvenes prefieren sus celulares antes que un teatro”.
Darzee, una joven guanajuatense con 28 años de residencia en la ciudad, coincide con Adrián. Su infancia estuvo impregnada de magia cultural; paseaba con sus padres disfrutando de teatro y arte en las calles. Sin embargo, también siente nostalgia por los días en que el acceso a los eventos era más sencillo, una época donde el “Cervantino” se vivía de manera orgánica. “Ahora no todos tienen acceso; la gentrificación limita a muchos”.
La tristeza cultural no se limita a los entrevistados. En una tienda familiar, Juan Uribe también resiente los cambios. Hace 11 años que opera su negocio, y nota el efecto que la disminución de visitantes tiene en su movimiento diario. “Antes era bonito, lleno de vida”, dice, contrastando con el presente, donde debe cerrar temprano por falta de clientes. Su hijo recuerda un momento más vibrante, cuando un aforo considerable disfrutó de la música en un evento reciente.
Un taxista que lleva turistas parece ser el único que no ve el festival con el mismo aprecio. Su visión es pragmática: “Ya no representa lo mismo económicamente”. Él señala la inseguridad y la post-pandemia como factores en el descenso de turistas que, según datos oficiales, muestran una caída significativa en la participación.
Durante el primer fin de semana del Cervantino de 2026, del 2 al 4 de octubre, la ocupación hotelera alcanzó un 62.4%, comparado con un 65.43% en 2025. Además, el festival solo atrajo 27,970 visitantes, frente a 34,869 del año anterior, resultando en una disminución de la derrama económica total de 56.1 millones a 46.5 millones de pesos.
Sin embargo, no todo parece sombrío. Jorge Anguiano, director de Turismo del Gobierno Municipal, ofrece una perspectiva más optimista, señalando que la ocupación superó el objetivo inicial y se anticipa un repunte en el segundo fin de semana del evento.
La vitalidad del Cervantino aún se siente en sus noches, aunque los relatos de quienes viven en la ciudad destacan un anhelo por la conexión y la celebración que solía caracterizar el festival. A medida que se desarrollan las presentaciones, la preocupación permanece: ¿Podrá el festival revitalizar la esencia de Guanajuato y seguir siendo un bastión de encuentro cultural? Mientras tanto, tanto visitantes como residentes esperan que cada nuevo evento brinde la oportunidad de redescubrir el espíritu que una vez hizo del Cervantino un pilar de la ciudad.
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