La controversia electoral en Brasil ha tomado un giro inesperado a medida que se aproxima la segunda vuelta presidencial programada para el 25 de octubre. Luiz Inácio Lula da Silva, presidente del país, ha denunciado una supuesta interferencia por parte de Meta, la empresa matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp. Según su equipo de campaña, la compañía habría restringido la difusión de sus contenidos en redes sociales, lo que generó un cuestionamiento sobre la imparcialidad de estas plataformas durante el proceso electoral.
En un comunicado emitido recientemente, el equipo de Lula expresó su preocupación por restricciones que, afirman, han afectado la visibilidad de sus publicaciones en Instagram. Señalan que, en los días previos a la elección, el perfil del presidente tuvo dificultades para promocionar su contenido y que algunas de sus publicaciones enfrentaron interrupciones en el registro de visualizaciones, lo que supuestamente perjudicó su alcance. Asimismo, mencionaron que las cuentas de Lula y otros líderes de izquierda “desaparecieron repentinamente del buscador de Instagram”.
Estas acusaciones no son menores, especialmente considerando que Lula busca un cuarto mandato contra Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien se posicionó como líder en la primera vuelta electoral. La campaña de Lula argumenta que los “problemas técnicos” observados han alimentado sospechas sobre una posible intromisión de Meta en el proceso electoral, en beneficio de su oponente.
Sin embargo, Meta ha desmentido estas afirmaciones, defendiendo que no existen pruebas que respalden cualquier tipo de intervención en el proceso electoral. En un comunicado, la oficina de Meta en Brasil afirmó que los problemas técnicos denunciados no son exclusivos del país ni dirigidos a cuentas específicas, y subrayaron su compromiso con la legislación electoral brasileña y con promover condiciones equitativas en sus plataformas.
A pesar de la negación de Meta, Lula ha señalado previamente el temor a interferencias externas, incluso acusando intentos de injerencia por parte de personalidades como el expresidente Donald Trump para favorecer a Bolsonaro. En este contexto, el gobierno brasileño está considerando la posibilidad de que las grandes empresas tecnológicas puedan actuar como canales de influencia electoral.
Es relevante mencionar que, a pesar de las serias acusaciones, Éden Valadares, secretario de Comunicación del partido de Lula, admitió no tener pruebas directas que vinculen las sospechas de interferencia con los problemas en las plataformas de Meta, lo que añade un matiz de incertidumbre a la situación.
En una estrategia para fortalecer su campaña, Lula ha intensificado su uso de redes sociales, comenzando a difundir videos grabados por él mismo, una táctica poco común para el candidato, pero que busca expandir su alcance digital antes del decisivo balotaje del 25 de octubre. Mientras tanto, la denuncia contra Meta sigue en manos de las autoridades electorales, un desarrollo que podría tener implicaciones significativas en la recta final de esta contienda electoral tan disputada.
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