Fernando Alonso cruzó la bandera a cuadros en el Gran Premio de Singapur del 2026, culminando una carrera que resultó ser más desafiante de lo anticipado. Este evento era una prueba que favorecía al equipo Aston Martin debido a su rendimiento en curvas lentas y su gestión del desgaste de neumáticos. Sin embargo, la unidad de potencia de Honda, que había recibido una actualización, hizo que el AMR26 no rindiera como se esperaba. A pesar de una notable remontada que lo llevó al 16º puesto, el asturiano no pudo llevarse premios.
La carrera fue peculiar, marcada por circunstancias inesperadas. Alonso enfrentó dificultades importantes durante una reanudación tras un coche de seguridad virtual y no dudó en expresar su frustración a través de la radio: “La energía… es ridículo este motor”. Más tarde, el piloto comentó a la prensa que había sufrido numerosos problemas de rendimiento, lo que afectó su posición en la pista. “Podía pasar a Pérez… y me adelantó Hadjar”, añadió, reflejando la incertidumbre y pérdida de competitividad en ese tramo.
Alonso también ofreció una visión más amplia sobre el fin de semana de carreras, que culminó en un octavo lugar en Malasia, a solo siete días. A pesar de que esperaba mejorar sus resultados, se encontró lidiando con problemas de subviraje que no pudieron solucionarse a tiempo. Esta situación generó más preguntas que respuestas sobre el rendimiento del Aston Martin, especialmente considerando que en circuitos como Sepang o Bakú no experimentaron los mismos problemas.
Las dificultades con la unidad de potencia limitaron sus opciones estratégicas durante la carrera. El piloto reconoció que el motor no estaba funcionando de manera adecuada y subrayó la necesidad de abordar estos problemas, especialmente con las carreras urbanas que se acercan, como las de México y Las Vegas. “Hay que resolverlo, con la manejabilidad y el retraso del turbo, que nos cuestan mucho tiempo”, explicó, manteniendo un enfoque proactivo a pesar de las adversidades.
Al finalizar, Alonso describió el fin de semana como “muy difícil”, sintiendo que, en cada recta, se quedaban cortos, perdiendo entre 200 y 300 metros respecto a sus competidores. Esta situación refleja la complejidad de competir al más alto nivel y resalta la necesidad de que el equipo Aston Martin realice ajustes significativos en sus prestaciones para las próximas carreras. A medida que se avecinan nuevos desafíos, la presión está claramente sobre el equipo para resolver estos problemas y recuperar la competitividad.
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