Luka Doncic maravilló con una actuación fuera de lo común en su estreno y el de la selección eslovena en unos Juegos Olímpicos. El base de 22 años devastó la defensa argentina con una demostración apabullante. Anotó cuando y como quiso. No hubo quien lo frenara. Garino, Campazzo, Bolmaro… Casi todos los jugadores argentinos, en un intento desesperado, se interpusieron en su camino para frenarle. Ninguno lo consiguió y Eslovenia ganó por 100-118. El base de los Mavericks rompió el partido y cuadró unas estadísticas que, pese a ser espectaculares, no alcanzan para definir la dimensión real de su poder para dominar el juego.
El jugador esloveno fue relevado cuando faltaban más de cuatro minutos para acabar el partido. No hacía falta más. Lo había dejado todo bien clarito. 48 puntos, 11 rebotes, 5 asistencias y 3 tapones en 31 minutos. Es la segunda mejor marca anotadora en la historia de los Juegos Olímpicos, igualando el registro de un especialista en el tiro, el australiano Eddie Palubinskas. El récord sigue en poder del legendario brasileño Oscar Schmidt, que sumó 55 puntos en un partido contra España en Seúl 1988. Esos 48 puntos suponen también la mejor marca en la carrera de Doncic. En la NBA su tope estaba en 46 en un partido contra los Lakers.
La pregunta que todos se hacían es por qué el seleccionador Aleksander Sekulic le sustituyó cuando estaba en condiciones de batir el récord de Oscar Schmidt. Fue el propio seleccionador esloveno quien contestó: “Esto demuestra que él viene a hacer algo por Eslovenia, no para él. Y es un ejemplo para el resto de sus compañeros”. Doncic corroboró: “No me preocupan los récords, lo importante era que el equipo ganase”.
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La exhibición de Doncic rompió de tal manera todos los planes de Argentina, los preparados y los improvisados, que el seleccionador Sergio Hernández soltó su conclusión de lo que sucedió sin necesidad de que nadie le preguntara. “Es difícil analizar el partido cuando un solo jugador domina tanto la situación como hizo Luka Doncic. Habíamos preparado una idea defensiva para separarlo a él del resto del equipo, aceptando que haría puntos, pero queríamos que no hiciera mejores a sus compañeros”, comenzó el técnico de Bahía Blanca. “Él detectó nuestro plan inmediatamente y nos asesinó con 15 puntos en dos minutos y medio o tres. Nos obligó a tener que cambiar el sistema. Lo intentamos todo. Puede sonar a excusa decir que no pudimos hacer nada contra un jugador. En mi carrera puedo haber tenido alguna situación así…, pero no la recuerdo.
Que un jugador nos obligue a jugar algo diferente a lo que queremos jugar, no lo recuerdo”, aseguró un entrenador que empezó su carrera en 1999, que fue seleccionador de su país ya en una primera etapa en la que disputó precisamente la célebre semifinal del Mundial de 2006 ante España en el mismo pabellón donde ahora se disputan los Juegos, que consiguió la medalla de bronce en Pekín 2008 y que en su segunda etapa logró la medalla de plata en el Mundial de 2019 tras perder la final ante España.
“El mejor jugador del mundo”
“Tengo que decir que el análisis del partido hoy se llama Luka Doncic. Para mí, y lo dije hace dos años, es el mejor jugador del mundo, incluida la NBA. Y si tenía alguna duda, hoy ya me la quité. Es el mejor jugador del mundo y es un honor jugar contra él. Le queríamos ganar pero esto es una buena experiencia. Queríamos ir a buscarlo, presionarlo cuando subiera el balón. Y, en otros momentos, mandarle a un grande para que no pudiese sacar ventaja de su físico.
Lo intentaron Garino, Deck, Laprovittola, Vildoza, Bolmaro… Me faltó a mí defenderlo. La idea es que él jugase un partido y el equipo, otro. Intentamos todo lo posible contra un jugador normal, pero él no es normal”, añadió el entrenador argentino. Doncic prefirió poner en valor el triunfo de un país, no de un jugador. “Es un día muy especial para Eslovenia”, dijo cuando compareció en sala de prensa del Saitama una hora después de haber concluido el partido.


