Valentino Rossi, el piloto que hizo del motociclismo un deporte de masas, el más popular de la parrilla, mito viviente, se retirará al final de la temporada, cuando culmine con una última carrera en Valencia, a mediados de noviembre, una carrera llena de éxitos, adelantamientos y celebraciones que son ya historia del Mundial de motos. Así lo ha anunciado el propio deportista en una conferencia de prensa especial convocada este jueves en el circuito de Spielberg. Donde este fin de semana se celebrará el GP de Estiria.
Más información
El corredor italiano, de 42 años, pondrá en el circuito de Cheste, dentro de unos meses, el broche final a 26 años en el campeonato del mundo. 26 años en los que ganó nueve títulos –uno en 125cc, uno en 250cc. Otro cuando todavía se rodaba en motos de 500cc y seis más ya con las MotoGP, categoría que dominó como nadie en la década de los 2000– y en los que atrajo las miradas de medio mundo con su carisma y su simpatía, con su maestría al manillar y su excelente dominio de la escena.
Rossi, que ganó su primer título en la categoría reina con el equipo Honda y que tres años y tres coronas después de aquello logró hacer campeona a Yamaha, no sube al podio desde el gran premio de las Américas del año 2019. Su último triunfo lo celebró en el mítico circuito de Assen el año 2017. Demasiado tiempo para un piloto que nunca ha perdido las ganas de competir. Demasiado tiempo para un campeón que lleva tres años peleándose con una Yamaha con la que dejó de entenderse hace mucho.
Fueron sus dudas sobre si continuar o no un año atrás lo que llevaron al equipo oficial de la fábrica japonesa a buscarle sustituto y fichar a Fabio Quartararo, hoy líder del campeonato, en lugar del mito viviente. Cuando decidió que quería darse un año más de margen, Rossi encontró la mano tendida de Yamaha, que le ofreció una M1 oficial para que pudiera seguir compitiendo con las mejores armas aunque fuera en el equipo satélite Petronas.


