Los liberales alemanes (FDP) atisban una nueva oportunidad de ser parte de un futuro gobierno en su tradicional papel de partido bisagra. Las encuestas auguran a la formación dirigida por Christian Lindner, de 42 años, entre un 10% y un 13% de los votos en las elecciones del próximo 26 de septiembre, las que cierran los 16 años de liderazgo de la canciller conservadora, Angela Merkel. En un escenario sin mayorías absolutas, el líder liberal incluso proclama sin tapujos su objetivo en una hipotética participación en una futura coalición: quiere ser ministro de Finanzas.
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El FDP considera superada la fecha que tiene marcada a fuego en su andadura política, la del 20 de noviembre de 2017, cuando Lindner provocó tras los comicios de ese año un terremoto al zanjar con un portazo seis semanas de intensas negociaciones para hacer posible una coalición de gobierno de democristianos (la CDU de Merkel y su partido hermano bávaro, la CSU), Los Verdes y los propios liberales. La llamada coalición Jamaica, por la coincidencia de los colores de la bandera de ese país con los de los tres partidos, quedó abortada. “Mejor no gobernar, que gobernar mal”, argumentó Lindner al anunciar el fin de las negociaciones, que llevaron a la postre a Merkel a formar la actual alianza del Ejecutivo con los socialdemócratas del SPD.
“La CDU se había puesto de acuerdo con Los Verdes y querían que fuéramos la quinta rueda del carro”, rememoró Lindner hace unos días, ya en plena campaña, para justificar aquella decisión, que dejó muy tocado al partido y le costó acusaciones por parte de Los Verdes, que también se quedaron fuera del poder, de haber elegido la agitación populista en lugar de la responsabilidad política.
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Ahora, cuando faltan algo menos de ocho semanas para las cruciales elecciones de la sucesión de Merkel, el líder del FDP y diputado en el Bundestag alimenta un escenario acorde con la subida de su partido en las encuestas y sus propios deseos: su candidato para liderar el Gobierno federal es el democristiano Armin Laschet y el aspirante perfecto a la dirección del poderoso Ministerio de Finanzas es él mismo.
Desde hace varias semanas, el FDP se mueve en las encuestas entre el 10% y hasta el 13% de intención de voto, cuando hace un año estaba estancado en una franja del 5% al 7%. Los datos lo convierten así en un aspirante a tener en cuenta en unas negociaciones postelectorales. Los conservadores se mueven en torno al 28%, Los Verdes entre el 18% y el 20%, y los socialdemócratas del 16% al 18% (Alternativa para Alemania puede llegar al 11%, pero el resto de partidos no contempla a la ultraderecha como socio).


