Pero, ¿qué sucede cuando el proceso se prolonga hasta una cuarta, quinta o sexta ronda y ni siquiera está claro qué tan cerca está de la entrevista “final”?
Esa es una pregunta a la que Mike Conley, de 49 años, se enfrentó a principios de este año.
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El gerente de Ingeniería de Software de una empresa con sede en Indiana, EE.UU.,había estado buscando un nuevo empleo después de perder su trabajo durante la pandemia.
Cinco empresas le dijeron que tenían que retrasar la contratación debido a la covid-19, pero solo después de que él hubiera realizado la ronda final de entrevistas.
Otras tres compañías lo invitaron a varias rondas de entrevistas hasta que llegó la hora de hacerle una oferta, momento en el que decidieron promover a un empleado internamente.
Luego, logró pasar tres rondas de entrevistas para un puesto a nivel de director en una empresa que realmente le gustaba, solo para recibir un correo electrónico para coordinar seis rondas más.
“Cuando respondí al departamento de Recursos Humanos , incluso pregunté: ‘¿son estas las rondas finales?'”, cuenta Conley. “La respuesta que obtuve fue: ‘Todavía no lo sabemos'”.
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Fue entonces cuando tomó la difícil decisión de retirarse. Compartió su experiencia en una publicación de LinkedIn que causó interés en otros postulantes, quienes la vieron 2.6 millones de veces al momento de escribir este artículo.
Conley dice que ha recibido alrededor de 4.000 comentarios públicos de apoyo y “cuatro veces más en comentarios privados” de aquellos que temían ser rastreados por empleadores actuales o potenciales.
“Mucha gente me dijo que, cuando se enteraron de que iban a ser seis o siete entrevistas, se retiraron, así que me di cuenta que estaba pasando algo algo más grande de lo que pensé”, explica.
Por supuesto, Conley nunca esperó que su publicación se volviera viral, “pero pensé que para las personas que habían estado en caminos similares, era bueno publicarlo y decirles que no están solos”.
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De hecho, internet está inundado de historias similares de personas en busca de empleo que se han sentido frustradas con las empresas, especialmente en los sectores de tecnología, finanzas y energía, convirtiendo el proceso de entrevistas en una maratón.
Eso plantea la pregunta: ¿cuántas rondas de entrevistas debería tomar un empleador para evaluar razonablemente a un candidato antes de que el proceso se desvíe hacia el exceso?
¿Y cuánto tiempo deben aguantar los candidatos si no hay información clara sobre exactamente cuántos obstáculos tendrán que atravesar para permanecer en la carrera por un puesto?


