La lista de escritores invitados había provocado algunas críticas, nada raro en cualquier selección de nombres. Sin embargo, han sido las palabras del embajador colombiano en España las que han convertido la cita en un asunto político de primer orden. Luis Guillermo Plata aseguró que se habían buscado autores “neutrales”, lo que daba a entender que los críticos con el presidente Iván Duque, con la popularidad por los suelos tras las protestas que se propagaron por todo país y que fueron reprimidas por la policía, no habían sido tenidos en cuenta. El embajador consiguió enfadar en una sola frase a los que no habían sido escogidos, pero aún más a los que ya tenían billete y hotel en la capital de España.
Las primeras en reaccionar a las palabras del embajador han sido dos de las seleccionadas, las escritoras Melba Escobar y Margarita García Robayo. Escobar presentó el lunes su renuncia irrevocable a participar en el evento a través de una carta enviada a la cancillería y ha escrito una tribuna en el país donde explica sus motivos. “Las declaraciones del embajador dan a entender que la selección de autores que asistirán a la feria fue definida con base en afinidades políticas al Gobierno, o al menos que se rechazó a quiénes explícitamente han sido sus críticos. Resulta muy difícil no leerlo como una forma de censura”, escribe Escobar.
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García Robayo, una autora colombiana que vive en Argentina. Ha supeditado su participación a que en la feria se discuta en una mesa sobre la neutralidad en la literatura. En ella, desea que participen algunos de estos escritores que en un primer momento no han sido invitados. “Me uno a mis compañeros que ven en este gesto una muestra de exclusión y de falta de respeto hacia los escritores que sí fuimos convocados al implicar que no tenemos pensamiento político, y que nuestras obras son neutras, es decir inocuas. Es una muestra de profundo desconocimiento frente a nuestro trabajo”, explica la escritora por teléfono.
La polémica se ha ido fraguando a fuego lento, hasta que ha estallado y ha enturbiado la participación colombiana. Uno de los primeros en cuestionar el método de selección del Gobierno fue Daniel Samper Pizano, el periodista y escritor, en el portal losdanieles.com. “Curiosamente todos los notorios ausentes han escrito contra el Gobierno o lo han criticado en la prensa o en declaraciones”, explica Samper Pizano por WhatsApp. “Y en cuanto a aquello de que la lista se elaboró teniendo en cuenta su calidad, a un Gobierno no le corresponde primero clamarse juez literario.
No dudo de la calidad de los escritores que vendrán, pero las cifras de venta y la crítica nacional de los rechazados echa por tierra el argumento literario y queda en pie el político: sancionar a los ‘no neutros’, algo que ofende, primero de todo, a los invitados”. Él echa de menos nombres como los de Piedad Bonnet, Laura Restrepo, Fernando Vallejo, Héctor Abad o Santiago Gamboa.
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La revista cultural digital WMagazín, por su parte, aseguró en un artículo que el Gobierno ha premiado “el sectarismo político”. Entre los autores que rechazaron acudir por decisión propia están Evelio Rosero, Tomás González o Juan Gabriel Vázquez, tres autores de mucho prestigio. Pilar Quintana, cuya obra La perra ha sido traducida a 14 idiomas y este año ganó el Premio Alfaguara de Novela, ni siquiera ha sido seleccionada. “Si ellos me hubieran invitado, habría dicho que no, como hice hace unos meses cuando me invitaron a otros eventos. No hago parte de la delegación oficial”, escribió Quintana en Twitter.
La popularidad de Duque se desplomó este año por su insistencia en aprobar una subida de impuestos durante la pandemia, al poco de acabar el confinamiento. La medida era necesaria para cuadrar las maltrechas cuentas del Estado, pero el momento político no era el idóneo. Las manifestaciones en contra se propagaron por todo el país. La respuesta de la policía fue brutal para aplacarlas en ciudades que llegaron a estar sin control de las autoridades.
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La lista para la feria podía generar incomodidades entre los que no habían sido elegidos y, como es natural, algunas críticas desde sectores determinados, pero su composición en sí podía ser defendida desde un lado y otro, incluso esgrimiendo los nombres de los que habían rechazado ir. Más si se tiene en cuenta que no siempre los autores más relevantes asisten en las ferias. En la lista final aparecen nombres relevantes de las letras colombianas como el poeta Darío Jaramillo Agudelo, Jorge Franco o la propia Escobar, una de las autoras más traducidas en el extranjero. La chispa que encendió la pradera fue el concepto de neutralidad, lo que daba a entender que los elegidos no habían sido críticos con el Gobierno durante la crisis.
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Fue una manera de poner a esos autores en la diana. El asunto incomoda a Juan Esteban Constaín, un periodista y escritor entre los elegidos. Constaín duda en estos momentos si acudir a Madrid. “Creo que en la lista hay ausencias clamorosas e inaceptables y si son por razones políticas e ideológicas me parece una vergüenza y una tristeza porque la feria era una oportunidad magnifica para exaltar la variedad, la riqueza y la vitalidad de la literatura y la cultura colombianas”.
El autor de Álvaro, una biografía de mucho mérito sobre un político conservador, está convencido de que las declaraciones de Plata han sido irrespetuosas y desafortunadas, sobre todo con los que aceptaron la invitación “de buena fe”. “Está implícito que tiene que ver con nuestra supuesta neutralidad, que además es un valor que no existe en la literatura. Toda literatura es la negación misma de la neutralidad”.
El embajador ha pedido perdón mediante un comunicado. “Me equivoqué. Desafortunadamente el modo que empleé mis palabras distorsionó el sentido de lo que quería expresar. Ustedes, como profesionales de la palabra, bien saben que en algunas ocasiones escogemos las palabras de manera precipitada y aquello puede llevar a equívocos”, escribe. La polémica, sin embargo, ya ha echado a rodar. Las puertas de la Feria del Libro se abrirán dentro de tres días con el ambiente enrarecido.


