Durante cuatro años, el responsable económico de una poderosa empresa turronera de Xixona (Alicante) armó una contabilidad ficticia que le permitió desviar unos 400.000 euros a sus cuentas y las de su mujer, con la que creó una sociedad en la que acumulaba los fondos, según una investigación policial. Se adjudicó un sobresueldo de 500 euros mensuales, creaba facturas falsas y manipulaba los libros para disimular los descuadres contables y fiscales. La treta, sin embargo, no le ha salido bien. Los investigadores esperan que el arrestado denuncie este timo para poder indagar cuánto dinero perdió.
El contable se hizo cargo de las cuentas de la firma en 2017. La Guardia Civil sostiene que el volumen de negocio de la empresa era tan alto que ni los fondos desviados ni el aumento de sueldo ilícito se percibieron en los balances anuales. Pero eso fue así solo hasta el pasado mes de junio, cuando el empresario que lo contrató comenzó a sospechar que algunos de los números que aparecían en sus libros no eran reales. Y lo puso en conocimiento de la Guardia Civil, pero apuntó por lo bajo: declaró que, según sus cálculos, le podían faltar unos 340.000 euros.
El equipo de Delitos Económicos de la comandancia de Alicante se hizo cargo de la investigación. Los agentes descubrieron que parte del dinero destinado a pagos a proveedores y nóminas acababa en las cuentas bancarias del empleado sospechoso, de su esposa o de la sociedad pantalla que ambos habían creado.
El total sustraído, incluidos los 500 euros mensuales que aportaba irregularmente a su propia nómina, ronda los 400.000 euros, detalla el instituto armado.
Al parecer, la pareja arrestada invirtió el dinero en la compra de vehículos e inmuebles. En concreto, una de las cuentas en la que transferían el dinero de la empresa la empleaban en “pagar la reserva y las cuotas de la adquisición de un inmueble cuyo precio ronda los 350.000 euros”, relata la Guardia Civil. Empleó “un montante importante” del dinero desviado en un negocio de criptomonedas que resultó tan ficticio como su ingeniería contable. Y perdió lo invertido. “Al tratarse de un delito contra la propiedad privada”, afirman fuentes de la Guardia Civil, “no lo podemos investigar de oficio”. El arrestado tendría que interponer una denuncia para saber quién le ha birlado el dinero que previamente había sustraído de las cuentas de la empresa.
El exempleado de la turronera también está en libertad, pero con cargos. El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de San Vicente del Raspeig ha bloqueado a la pareja nueve cuentas bancarias, seis inmuebles y dos vehículos.


