La policía británica trabaja ya oficialmente con la idea de que la explosión de un vehículo frente al Hospital de Mujeres de Liverpool ocurrida el domingo fue un “atentado terrorista”. El servicio de seguridad interior del Reino Unido, el MI5, se ha sumado a una investigación que fue liderada desde el primer momento por la unidad antiterrorista de New Scotland Yard. Tres individuos, de 29, 26 y 21 años fueron detenidos durante la tarde del domingo en el barrio de Kensington, después de un espectacular despliegue policial que acordonó calles e implicó la intervención de equipos negociadores que lograron la entrega de los sospechosos. La policía localizó dentro de la vivienda “material muy relevante”. Las fuerzas de seguridad han arrestado este lunes a un cuarto individuo, de 20 años. El Gobierno ha elevado a “grave” el nivel de amenaza nacional, lo que signfica que “es altamente probable que haya nuevos atentados”. Hasta este lunes, el nivel era amarillo o “sustancial”: es decir, la amenaza terrorista era elevada. “La razón para esta decisión reside en que lo ocurrido ayer es el segundo incidente de este tipo en menos un mes”, ha dicho la ministra del Interior, Priti Patel. El pasado 15 de octubre, un ciudadano británico de origen somalí asesinó a cuchilladas al diputado conservador, David Amess, cuando celebraba un encuento con los votantes de su circunscripción.
La principal hipótesis de investigación sugiere que un artefacto explosivo improvisado, que habría elaborado el propio viajero cliente del taxi, fue la causa original de que el vehículo estallara en llamas a las 10.59 del domingo, a las puertas del Hospital para Mujeres de Liverpool. Las fuerzas de seguridad creen haber dado ya con la identidad del fallecido, pero todavía no la han hecho pública. Justo a las 11.00 comenzaba cerca de esa localización, en la catedral de la ciudad, el acto homenaje del Día del Recuerdo, celebrado en todo el Reino Unido en honor de los caídos en las últimas guerras. Cerca de 2.000 personas se habían concentrado en Liverpool para el evento.
La policía no es capaz, a estas alturas, de establecer un vínculo entre el atentado y esa celebración, o con el hecho de que el taxi se detuviera en un hospital que atiende a cerca de 50.000 pacientes al año y es el principal del Reino Unido en la atención de mujeres. “Desconocemos la razón de que llevara el artefacto hasta el hospital, ni por qué explotó de repente. Somos conscientes de la celebración del Día del Recuerdo a escasa distancia del hospital, y de que la detonación se produjo poco antes de las once de la mañana. No podemos establecer aún ninguna conexión en este sentido, pero esa es claramente la línea de investigación que estamos siguiendo”, ha dicho el comisario Russ Jackson, de la Unidad Antiterrorista del Noroeste de la Policía Metropolitana. Los cuatro detenidos se hallan bajo custodia policial de acuerdo con la Ley Antiterrorista, por lo que no ha sido necesaria una orden judicial.
El conductor del taxi, David Perry, logró escapar del vehículo y fue atendido en el hospital. Su condición es estable y fuera de riesgo. Sus compañeros de profesión y varios testigos han descrito cómo logró bloquear las puertas traseras del vehículo y alertar a las personas que había alrededor para que se alejaran. “Con un esfuerzo heroico, logró evitar lo que podría haber sido una terrible tragedia en el hospital”, ha dicho la alcaldesa de Liverpool, Joanne Anderson.
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