La neurociencia aporta datos sobre lo que sucede en el cerebro de las personas felices. Algunos investigadores denominan “el cuarteto de la felicidad” a la dopamina, la oxitocina, la serotonina y la endorfina. Estas aliadas del bienestar protagonizan El cerebro de la gente feliz, un libro reciente fruto de la colaboración entre la neurocientífica Sara Teller y el escritor Ferran Cases, cuya historia llama la atención.
La dopamina promueve el placer y la relajación, además de alimentar la motivación. Este neurotransmisor está muy presente en la gente feliz e interviene en multitud de procesos cerebrales relacionados con la conducta y el aprendizaje. Para que esté presente de forma generosa es esencial dormir una media de ocho horas diarias. Practicar ejercicios y celebrar los logros estimula su producción.
Las endorfinas son analgésicos naturales, mitigan el dolor y al estimular los centros de placer, son responsables de nuestros momentos de bienestar e incluso euforia. Segregamos endorfinas al practicar ejercicio y realizar actividades placenteras como bailar, reír u ocuparnos con un hobby que nos apasiona.
La oxitocina, a veces llamada “hormona del abrazo”, promueve que nos vinculemos a otras personas y desarrollemos la confianza y el amor. Algunos investigadores la asocian con el contacto físico e incluso con el orgasmo.
La serotonina recibe por derecho propio el apelativo de antidepresivo natural. Dado que la mayor concentración de serotonina está en el intestino, a menudo se infravalora el impacto que tiene una dieta equilibrada. Otro factor importante es la exposición a la luz natural.
Ferran Cases y Sara Teller explican en su libro que podemos lograr un cerebro feliz con algunas de estas claves:
1. Vivir en modo presente en lugar de gastar energías proyectándote al pasado o al futuro. Eso incluiría gestionar a tiempo real el estrés y el miedo, sin dramatizar ni agobiarnos, aceptando que son emociones tan naturales como pasajeras.
2. Practicar la resiliencia, que es el arte de sobreponerse a las dificultades. Marco Aurelio recomendaba: “Acepta lo que puedes controlar y deja ir lo que no puedes controlar”. Algunos neurocientíficos han calculado que esa parte que no puedes controlar es la genética (40%), mientras que la que sí puedes controlar es la “neuroplástica” (60%).
3. Probar cosas nuevas. Un exceso de rutina nos lleva a repetir las mismas sensaciones y recuerdos, lo cual desata la apatía, el desánimo y los pensamientos negativos recurrentes. Para salir de eso, el mejor antídoto es buscar nuevas experiencias que pongan a trabajar nuestra neuroplasticidad.
4. Echarle humor a la vida. El psicólogo Martin Seligman considera que el buen humor es un factor clave de las personas resilientes, además de un indicador de la salud mental. Reír y tomar distancia de nuestros dramas cotidianos combate la rigidez mental, que dispara la ansiedad porque aspira al control en un mundo caótico. Al sonreír, mandamos a través del nervio vago el mensaje al cerebro de que todo está bien, lo que pondrá a tocar al cuarteto de la felicidad.
Francesc Miralles es escritor y periodista experto en psicología.
‘Happy-go-lucky’
— Hay personas que tienen un talante naturalmente optimista, como si hubieran nacido para ver el lado soleado de la realidad. La politóloga y escritora Xenia Vives relata en su libro Tener suerte en la vida depende de ti que la cultura anglosajona cuenta con una expresión para este tipo de personas: Happy-go-lucky, algo así como “a las personas felices les salen bien las cosas”.
— ¿Se puede cambiar la polaridad, cuando llevas tiempo viviendo en el lado de la sombra? Según Vives, sí, ya que se trata básicamente de una elección: cada persona escoge su actitud ante la vida. Podemos ser héroes, protagonistas de nuestra aventura o víctimas incapaces de hacer nada hasta ser rescatadas.
Puedes seguir a Columna Digital en Facebook y Twitter, o visitar nuestra pagina oficial.
La nota precedente contiene información del siguiente origen y de nuestra área de redacción.


