Luego la llegada del hombre a la Luna en 1969 del Apolo 11, se esperaba que Estados Unidos se dirigiera rápidamente a Marte, sin embargo, no llegó a ninguna parte. Los vuelos espaciales tripulados de la NASA se estancaron y el planeta rojo se volvió un destino imposible, por lo menos para el ser humano pero cuáles son las razones por las que las misiones tripuladas a Marte siguen sin concretarse.
Proyectos lentos y sin rumbo
El ingeniero aeroespacial Robert Zubrin, fundador de la Mars Society y defensor de la exploración humana de Marte, señala que el verdadero problema es el “cambio en el modo de funcionamiento”.
Después del Apolo 11, la NASA perdió de vista su claro propósito impulsor. Todos los proyectos de vuelos espaciales tripulados fueron lentos y sin rumbo fijo.
Este fracaso continuo se puede rastrear de una administración a otra: George H.W. La Iniciativa de Exploración Espacial de Bush en 1989 colapsó rápidamente, y el “Viaje a Marte” de Barack Obama no logró nada porque no tenía fechas límite específicas para lograr nada.
Las ambiciones de la administración Trump eran vagas, a pesar de la fundación de una “Fuerza Espacial” en 2019. Marte nunca fue una de las principales prioridades.
La seguridad de los astronautas
Por otro lado, Cayetano Santana Gil, del Laboratorio para la Experimentación en Espacio y Microgravedad (LEEM), apunta que hasta ahora no se ha podido concretar una misión en la que se garantice la seguridad de los astronautas.
Entre la Tierra y Marte hay una distancia media de unos 54.7 millones de kilómetros, y una sonda robótica como, por ejemplo, el rover Curiosity, de la NASA, tarda unos nueve meses en recorrerla.
Aunque el tiempo del vuelo se redujera hasta los seis meses, sigue siendo un trayecto muy largo para una misión tripulada. La NASA señala que para salvaguardar el estado físico y psicológico óptimo de los astronautas, podría haber la posibilidad de que hibernen durante buena parte del viaje, de manera similar a como hiberna la tripulación de la nave de ‘Interstellar’.
Reto tecnológico, del entorno y humano
Por su parte, Juan Antonio Fernández Moreno, presidente de The Mars Society España, detalla tres retos importantes a superar: el tecnológico, el del entorno y el humano.
Sobre el tecnológico, los ingenieros tiene que determinar, un modo de que la nave lleve el combustible suficiente para su viaje y para una estancia inicial en Marte; además de que se tiene que diseñar un modo seguro de que la nave aterrice sana y salva.
Con respecto al entorno, Fernández Moreno destaca las temidas tormentas de polvo del planeta o la posible contaminación biológica de retorno, los cuales están presentes en la superficie marciana. Su atmósfera es mucho más fina e irregular que la terrestre, lo que ya obliga a adoptar otros métodos de aterrizaje y despegue diferentes a los que se emplean en la Tierra.
Los rovers y orbitadores que las agencias espaciales enviaron allí han permitido caracterizar con bastante detalle cómo es Marte, desde la presencia de hielo enterrado bajo sus regiones polares, a sus extremas temperaturas o la existencia pasada de ríos y, probablemente, hasta mares, pero lo cierto es que, hasta que los astronautas no pongan un pie allí, no sabrán con seguridad qué van a encontrarse.
En relación al reto humano, hay que tener en cuenta las condiciones que los astronautas se encontrarían una vez que llegaran a Marte. Si la tripulación aterriza sana y salva, su siguiente reto sería conseguir parte de sus provisiones necesarias para sobrevivir, como oxígeno y agua pero si lograran conseguir estos elementos aun están muy lejos de ser llevadas a la realidad debido a su dificultad y al costo económico.
Hasta ahora la interacción de la Tierra con el planeta rojo comienza y termina con los robots, pero con personas como Elon Musk prometiendo colonizar la Luna para 2026, quizás el sueño esté más cerca de lo que parece.
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