Con Atlas todo debía ser épico. La gran noche llegó para un equipo huérfano de triunfos por siete décadas. La espera terminó. Ya se pueden imprimir las camisetas y banderas que digan: “Atlas, campeón”. Y los aficionados rojinegros han dejado de ser los apestados de la Liga MX tras vencer en los penaltis al León 4-3 tras un empate global (3-3) en el que el dolor no dejó de perseguirlos. Hoy son expertos en la resiliencia y el olor es de las bengalas que tanto tiempo tardaron en prenderse para celebrar un título. Si aguardaron 70 años, podían esperar más de 120 minutos en la final para ganar.
El desafío de Atlas se basaba en remontar un 3-2 al León tras la ida. Los de Guadalajara fueron un poco mejores en el torneo regular que los esmeraldas tan solo por el hecho de que ganaron en su enfrentamiento liguero (2-0). Pero jugar la liguilla es todo un volado en el que una temporada perfecta puede salir volando por los aires, como le ocurrió al América, líder y eliminado por el undécimo lugar de la tabla, los Pumas. Esta vez se enfrentaron el segundo y el tercero mejor del certamen. Y el duelo no decepcionó.
Eran otros 30 minutos de sufrimiento rojinegro
Los primeros quince solo le sirvieron a León para tomar energía y aguantar. Camilo Vargas los salvó en los segundos quince minutos con un manotazo y poco más. Directos a los penaltis. El estadio Jalisco se volcó con su portero, el colombiano Camilo Vargas. La apuesta tuvo su recompensa al atajar dos penaltis decisivos y pese a que su capitán, Rocha, erró uno. Zaldívar, autor de uno de los peores fallos en la historia de la Liga MX, se redimió al marcar su penalti.
El estadio Jalisco tiene mística: letreros que rememoran las épocas del Mundial de México 70, un piano eléctrico que recuerdan los juegos de béisbol. Todo es nostalgia combinada con cánticos argentinos. El estadio se movía con el impulso de los aficionados como si alguien meciera las tribunas. Con el título en las manos, la locura invadió el Jalisco que recordó en sus pantallas a todos los hinchas de Atlas que nunca pudieron ver a sus rojinegros ganar. Un 2021, el año que está corrupto por la pandemia, ha visto ganar al Cruz Azul, después de más de 23 años, y ahora al Atlas que entierra la peor racha.
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