La semana pasada se publicó Extremoduro. Canciones 1989-2013 (unos 19 euros), tres compactos con 44 temas que resumen su carrera. Para los completistas también se ha puesto en las tiendas la caja Extremoduro. Discografía completa (unos 75 euros), con 12 compactos (los 11 de estudio y el directo Iros todos a tomar por culo). Además, durante la gira del último disco en solitario de Robe, Mayéutica, el artista ha recuperado canciones de Extremoduro como So payaso o El camino de las utopías. La música de Extremoduro siempre estará de actualidad, porque la memoria así lo desea y porque los bares no tiene pintan de desaparecer.
Esta son las mejores canciones del grupo extremeño a juicio del firmante. Cada aficionado tendrá las suyas y seguro que serán tan recomendables con estas doce. Están reseñadas en orden inverso. Al final, la mejor.
12. ‘Jesucristo García’
De qué trata. En parte autobiográfico, en parte una semejanza de lo que sería la vida de Jesucristo en el mundo de hoy. Su madre no sería virgen, fumaría porros, trapichearía, pasaría su etapa preso, consumiría heroína y al tercer día resucitaría… en un psiquiátrico. Y amaría y le romperían el alma: “Y perdí la cuenta de las veces que te amé. / Desquicié tu vida por ponerla junto a mi. / Vomité mi alma en cada verso que te di”. Toda la escenografía de Extremoduro alrededor de la figura de Jesucristo. Una carta de presentación imponente, sin duda.
11. ‘Estoy muy bien’
De qué trata. Son tres canciones en una. Y eso que es breve, 3,31 minutos. El inicio, con esos adorables acordes de guitarra; un impetuoso cambio de ritmo (“cómo pretendes que me salga de la hoguera…”) y ese hermosísimo estribillo con coro femenino: “Me gustaría mucho más que te lavaras la cara solo las mañanas que te diera la gana”. Ah, y un solo de guitarra dibujando una imaginativa melodía. La letra retrata un amor que en el caso de ser real (no descartemos que sea fantasía) el protagonista asume una rendición con condiciones: “¡Cómo pretende que me salga de la hoguera! ¡No se da cuenta que siempre estoy en la luna!”.
10. ‘So payaso’
De qué trata. ¿Podía un grupo tan transgresor como Extremoduro sonar en Los 40 Principales, la emisora musical con más oyentes? Sí, con una pieza como So payaso, una canción musicalmente accesible (solo de piano incluido) y con una letra sin palabras malsonantes. El texto habla de una dependencia sentimental con varias interpretaciones: una amor inalcanzable, platónico; la cobardía del que no da el paso por temor a sentirse rechazado; o la sumisión dentro de la pareja. Que cada cual elija la que más le parezca.
9. ‘Quemando tus recuerdos’
De qué trata. De luchar para olvidar. Y en ese tránsito se camina a la deriva: “Y vivir, qué cuesta arriba. / Y sentir que no sé qué hago aquí. / Y andar siempre arrastrado. / Y perder, que no puedo pensar”. El amor se ha marchado y toca esforzarse por borrarlo de la cabeza y del corazón. Difícil tarea que Iniesta desbroza en esta canción donde todo el que haya pasado por ese episodio se sentirá identificado. Subrayar los acertados coros femeninos (“trinos de María y Belén”, como se apunta en la carpeta del disco) y esos “me se” (“me se come la desidia”), vulgarismos que Iniesta incluye adrede reivindicando, como muchas veces en su obra, el lenguaje popular.
8. ‘Bri bri bli bli (En el más sucio rincón de mi negro corazón)’
De qué trata. Robe Iniesta dando tumbos. Separado de su pareja y sus dos hijos y sin grupo fijo. Vivía en una furgoneta, donde viajaba con su perro. Este es el contexto donde se gesta Bri bri bli bli (En lo más sucio rincón de mi negro corazón), una canción de dolor al amor perdido en versos como estos: “Sueño con tu piel, me siento mejor. / Ya no tengo sed, ya puedo bailar de flor en flor. / Me vuelvo a perder entre el edredón, me vuelvo a quedar sin sol, sin sol, sin sol”. Sobre el “bri bri bli bli” la teoría más aceptada es un chiste interno del grupo que alude a lo que farfullas cuando has bebido de más. Tiempo después Iniesta volvería con la madre de sus hijos. Y hasta ahora.
7. ‘Sucede’
De qué trata. También en la lírica es un álbum fundamental en su carrera, ya que Robe, si dejar su bravura, refina su estilo y picotea de los poetas en castellano clásicos: en las letras de este trabajo recibe préstamos de Antonio Machado, Miguel Hernández o Pablo Neruda. También recurre a poetas underground (Sor Kampana) o la reinterpretación de Me estoy quitando, el tema del líder de los malagueños Tabletom, el genial y anárquico Roberto González Rockberto. Sucede arranca con un pasaje de Neruda, “sucede que me canso de ser hombre”, del poema Walking Around. Lo que llega a continuación es la lucha consigo mismo que afronta el autor entre rendirse a la amada o la opción de la cabra tirando al monte, en este caso la luna, la soledad y el caos en contraposición al sol: “Sol, déjame en paz. / La luna me ilumina en esta ruina entra la claridad”. El proceso creativo se abre paso al final de la canción. Se han marchado Dizzy Gillespie, Frank Zappa, Freddie Mercury y Camarón de la Isla, pero la “estrellita” de estos titanes de la música iluminan su camino. El amargor de la soledad como percutor para abrir la espita de la creación.
6. ‘Dulce introducción al caos’
De qué trata. Dos vías que se abren camino para una canción primorosa: la falta de inspiración artística, la búsqueda de una musa que se ha llevado el viento; y los pros y contras de una relación sentimental estable. “Cómo quieres que escriba una canción si a tu lado no hay reivindicación./ La canción de que el tiempo no pasara, donde nunca pasa nada”, comienza el tema. Por medio del viento vemos cómo el protagonista va pasando por la fase de estabilidad y sequía artística (“Una racha de viento nos visitó./ Y al árbol ni una rama se le agitó”) y por la del desorden (“Ya no queda una piedra en pie, porque el viento lo derribó”). Misteriosa, fascinante, imperecedera. Todo eso y mucho más cabe en Dulce introducción al caos.
5. ‘Si te vas…’
De qué trata. Si te vas… fue saludada con gestos mohínos por la militancia dura de Extremoduro. La calificaron de “balada”, algo realmente sorprendente porque el tema, de casi nueve minutos, muestra fases burras propias del universo Iniesta. Es verdad que la adornan violines en algunas fases y Robe se pone tierno entonando, pero de ahí a denominarla “balada” existe un largo trecho. Si te vas… resulta una historia amorosa contada como le gusta a Iniesta: con el precipicio de la perdida como sentimiento indefectiblemente unido al del amor. Con preciosos versos como: “Ojalá que me despierte y no busque razones. / Ojalá que empezara de cero. / Y poderle decir que he pasado la vida sin saber que la espero, no”.
4. ‘Ama, ama, ama y ensancha el alma’
De qué trata. Pocas veces Iniesta canta textos ajenos. Esta es una de ellas. Una poesía del salmantino Manolo Chinato, un escritor rural ligado para siempre a Extremoduro. No solo por este tema. También por aquel proyecto llamado Extrechinato y Tú, la unión de Extremoduro y Platero y Tú para musicar poemas de Chicano y que dejó constancia en el disco Poesía básica (2001). Ama, ama, ama y ensancha el alma es una canción que pone en valor conceptos hippies difícilmente rebatibles: la libertad, el amor, la naturaleza, cuidarse del mundo consumista… “De pequeño me impusieron las costumbres./ Me educaron para hombre adinerado./ Pero ahora prefiero ser un indio que un importante abogado”. Es el famoso “persigue tus sueños”, pero en poesía y contado por la bronca voz de Robe.
3. ‘Stand By’
De qué trata. Una de esas canciones marca Extremoduro que arrancan con los suaves acordes de la guitarra de Iniesta a las que se suma Uoho dibujando punteos para luego dar paso a la voz. La pieza (narrada en tercera persona, algo poco habitual en las letras del grupo) trata sobre el concepto de espera. A partir de ahí se tratan varios temas: la soledad, la pérdida (quizá de alguien que ha muerto), la importancia de huir de la monotonía o la bebida no para evadirse sino como vehículo para alentar la fantasía (“bebe a la noche ginebra para encontrarse con ella”). Pero lo más relevante es lo que consigue: un oyente que interioriza que esta historia de desamor quizá le recuerde a una propia. Y se conmueve, claro.
2. ‘La vereda de la puerta de atrás’
De qué trata. Existen imágenes icónicas en la historia de Extremoduro y una de ella es aquella que marcaba la interpretación en directo de La vereda de la puerta de atrás: Robe Iniesta e Iñaki Uoho, frente a frente, el pecho descubierto, las melenas sobre el rostro y ejecutando los acordes de guitarra del inicio de esta canción. Un pieza que habla de la búsqueda del camino de la felicidad (“Si no fuera porque hice colocado el camino de tu espera me habría desconectado”), la incertidumbre de tomar la decisión adecuada (“Y dejar de lado la vereda de la puerta de atrás, por donde te vi marchar”) o el hastío de la realidad (“Y muere a todas horas gente dentro de mi televisor. / Quiero oír alguna canción que no hable de sandeces y que diga que no sobra el amor”). Una lírica bella con alguna coz borrica: “Que me entierren con la picha por fuera pa que se la coma un ratón”.
Y la mejor: 1. ‘Segundo movimiento: Lo de fuera’
De qué trata. El jardín de las delicias de Extremoduro. Una canción de 11 minutos y 43 minutos, compleja y cautivadora, donde se muestran los temas que impulsan casi siempre la lírica de Iniesta: el castigo, el pecado, el romanticismo, la lujuria, el conflicto del individuo consigo mismo, la metáfora de la cárcel, el Sol, la inevitabilidad de la perdida del amor o el aislamiento que te hace fuerte y que te impide tenderle la mano al de enfrente. El oyente se pone en manos de Iniesta, que lo conduce por un laberinto donde sentirá tristeza, euforia, agitación, extenuación. Una canción donde se entra en el terreno de lo mitológico. Y donde se disfruta de hermosas demostraciones de poesía: “Vente a la sombra, amor, que yo te espero. / Que tengo el corazón aquí con bien de hielo./ Vente a la sombra, vente, amor, que yo te espero./ Que tengo ya el cerezo en flor dentro del cuerpo”. Seguramente la memoria sentimental elija otros discos como los favoritos de la carrera de Extremoduro, pero La Ley Innata es el mejor, por la calidad de las letras y por la diversidad de las estructuras musicales. Un álbum que el paso del tiempo no ha hecho sino agrandar. Y este Segundo movimiento: Lo de fuera supone el punto más alto de esta obra maestra.
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