La variante ómicron es la que más mutaciones diferentes acumula en su genoma y esos cambios parecen estar manifestándose en los síntomas que sufren los infectados. Aunque los datos son aún muy escasos, los primeros indicios en España y otros países muestran que la nueva variante produce síntomas sensiblemente diferentes que en otras olas.
Uno de los cambios más claros es en la pérdida del olfato. En las primeras olas se daba hasta en un 70% de los pacientes y era un síntoma muy específico del covid comparado con otras infecciones respiratorias. Ahora esta afectación es muy poco frecuente o nula.
Esta variante infectó hasta al 74% de las 110 personas involucradas. De todas ellas, solo el 12% perdió el olfato. Los síntomas más frecuentes fueron tos, mocos y cansancio. Ninguno de los infectados tuvo que ser hospitalizado (la media de edad era 39 años).
“La pérdida de olfato es cada vez menos común. De hecho, ya con la variante delta se daba con mucha menos frecuencia”
Esos mismos síntomas son los que se están detectando mayoritariamente en España durante esta nueva ola en la que la ómicron va ganando terreno. Vicente Martín Sánchez, vocal de la Sociedad Española de Atención Primaria y catedrático de medicina preventiva en la Universidad de León, apunta que la mayoría de los contagiados por la variante presenta un cuadro similar al de un catarro o una alergia, resalta.
En el hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander la jefa de infecciosas, Carmen Fariñas, está viendo las dos caras de ómicron cada vez más claras. “Vemos cuadros con estornudos, rinorrea [goteo de la nariz], dolor de garganta más moderado y menos fiebre que con otras variantes”, explica la médica.
“Es muy parecido a un catarro normal pero tal vez con un poco más de cansancio y malestar. Ya no vemos la pérdida de olfato y gusto que había sobre todo con la variante alfa [también conocida como británica y aislada en diciembre de 2020]”, añade.
“Es cierto que estamos viendo menos ingresos, pero es que ahora la mayor parte de la población está vacunada y muchos otros tienen memoria de una infección previa”, explica.
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La sensación es que ómicron produce menos cuadros graves pero cuando estos se dan, el peligro de complicaciones muy serias o de muerte es exactamente igual. Si se tiene en cuenta que ómicron es más contagiosa puede haber una explosión de ingresos por pura estadística. “Aquí en unos días se han triplicado los ingresos en UCI”, advierte Fariñas.
Esto se debe a que la mayoría de casos son gente joven, apunta el médico. “Lo preocupante puede venir con la infección de los más vulnerables, que son los mayores de 60 y personas inmunodeprimidas.
El cambio de síntomas puede indicar que la ómicron es muy contagiosa, pero menos eficiente causando enfermedad grave, opina Almirante. Hay datos que apoyan esta posibilidad.
Un estudio preliminar realizado en la Universidad de Hong Kong usando la nueva versión del virus y células humanas ha mostrado que esta variante se reproduce 70 veces más que la delta en el tejido de los bronquios, es decir, las vías respiratorias superiores. Pero esa capacidad de reproducción es 10 veces menor que con la variante delta en el tejido pulmonar, el órgano donde comienza la neumonía que caracteriza la covid grave.
El equipo reprodujo todas las nuevas mutaciones de ómicron y vio que esa proteína S es menos eficiente conquistando miniórganos que simulan los alvéolos de una persona. Otro dato positivo: las células infectadas pueden conectarse con otras sanas e infectarlas, pero la ómicron es mucho peor haciendo esto que el coronavirus original o la variante delta.
Los investigadores comprobaron que las dos dosis de las vacunas de ARN (las de Pfizer y de Moderna) no impiden la infección por la ómicron, pero esa protección se restituye rápidamente si hay un tercer pinchazo.
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