La reconciliación de Jennifer López, de 52 años, y Ben Affleck, de 49, reivindica el poder informativo de las estrellas de un Hollywood clásico que se resiste a rendirse. El regreso de Bennifer (acrónimo con el que fueron bautizados por la prensa) ha supuesto un aliento de nostalgia, carismático y esperanzador.
Una emoción compartida que simbolizó como nadie la reacción de la ganadora del Oscar Jennifer Lawrence, que no dudó en detener una entrevista en directo para celebrar a gritos e improperios la confirmación de la noticia.
Los datos corroboran su entusiasmo: la búsqueda “jennifer lopez ben affleck” en Google aporta hasta 17 millones de resultados solo en el último año, en Instagram existen más de una treintena de perfiles de fans dedicados a la pareja y el hashtag #Bennifer ha sido compartido en cerca de 50 mil publicaciones.
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Como en tantas otras parejas, fueron los estragos del confinamiento los que colocaron a la artista y el intérprete en la situación sentimental idónea para su reencuentro. Affleck rompió con su última novia, la actriz hispanocubana Ana de Armas, el pasado mes de enero; y solo tres meses después, JLo confirmaba su separación del exjugador de béisbol Álex Rodríguez, tras cuatro años de relación y dos bodas pospuestas a causa, según alegaron, de la crisis sanitaria.
El primer advenimiento de Bennifer tuvo lugar entre 2002 y 2004, soportando un escrutinio mediático que todavía es objeto de análisis a día de hoy. Se conocieron en el rodaje de la fallida comedia Una relación peligrosa, justo cuando el segundo matrimonio de la artista con el coreógrafo Cris Judd tocaba a su fin, y antes de que el público pudiera ver la película ya habían anunciado su compromiso.
El auge de la prensa amarillista junto a las hipertrofiadas exhibiciones de afecto y la ostentación de privilegios de la pareja, con el videoclip de la canción Jenny from the block como sublimación de su proyección pública, acabó engendrando una criatura de una magnitud dramática imposible de controlar.
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“Dio la casualidad de que estuvimos juntos cuando nacieron los tabloides sensacionalistas y era demasiada presión”, confesó Lopez a la revista People en 2016. Sin negar la fascinación morbosa que puede despertar una reconciliación tras años de distancia, el propósito de enmienda por parte de prensa y lectores es otra de las fuerzas que convergen en este fenómeno de 2021.
“Bennifer no es solo la oportunidad para que Lopez y Affleck reaviven un romance siendo más viejos y más sabios, también es una oportunidad para que el resto de nosotros les dejemos ahora ser felices”, opina la periodista Meredith Blake en Los Angeles Times, atribuyendo la excitación actual al arrepentimiento por los pecados pretéritos.
Desde su separación, las trayectorias de Lopez y Affleck han seguido caminos repletos de paralelismos. Como si de los protagonistas de un drama romántico made in Hollywood se tratara, la pareja se erige en la prueba de que dos personas destinadas a estar juntas lograrán sortear los obstáculos necesarios con tal de encontrarse.
Una visión compartida por el propio actor, que en una entrevista con el Wall Street Journal se confesó “afortunado” por la inesperada ocasión que se le había presentado. “Me he beneficiado de segundas oportunidades y soy consciente de que otras personas ni siquiera tienen una primera”, afirmó.
En un momento en el que la industria del séptimo arte parece abonada a contarnos la misma historia una y otra vez, pocos remakes más interesantes y disfrutables podemos encontrar en las pantallas que este Bennifer 2.0.
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