Cómo ayuda la cartografía digital a la toma de decisiones
“Fueron muchos los esfuerzos por entender qué estaba ocurriendo en todo el país y poder tomar las medidas más pertinentes”. De esta manera lo recuerda Gemma Boix Xamaní, responsable del servicio de Sistemas de Información Geográfica y Teledetección (SIGTE) de la Universidad de Girona. El equipo de Boix decidió poner sus conocimientos en esta tecnología al servicio de la ciudadanía y de la administración, elaborando una serie de cartografías digitales a nivel local, autonómico y nacional abiertas al público. Entre esa recopilación y análisis de datos se encuentran estudios que determinaban la anchura de las aceras en la ciudad de Girona. “Era un aspecto muy importante en los momentos de desescalada del confinamiento en los que se requería distancia social para evitar los contagios”, explica Boix. “Así, se podía determinar por qué lugares menos transitados era más conveniente desplazarse”, añade.
En SITGE ofrecen un máster online sobre Sistemas de Información Geográfica (SIG) desde hace 23 años. Como explica su responsable, el potencial de esta tecnología –mediante la que se recopilan, analizan y representan los datos mediante mapas– es infinito gracias al cruce de diferentes variables. “Se puede aplicar a cualquier ámbito, pero desde luego en la pandemia, generó muchos tipos de información muy útiles para los ciudadanos”, apunta Boix. “Hay muchos ejemplos, como el de la aplicación ¿Cuánto es un kilómetro?, que permitía saber hasta dónde se podía caminar desde el domicilio durante la primera fase de la desescalada; o mapas en los que se informaba sobre diferentes establecimientos y cuáles empezaban a abrir de nuevo tras el confinamiento”, añade.
“Hasta entonces, no habíamos necesitado conocer los límites territoriales de barrios o de municipios”, cuenta Boix, “y toda esta información geográfica nos permitió saber qué se podía hacer o qué no y dónde, nos hizo la vida más fácil durante esos meses”.
Además de las medidas para evitar los contagios, la información geográfica también contribuyó a la recuperación económica. “Los datos sobre la movilidad de las personas permiten determinar lugares concurridos e informar de ello a la población. Esto ayudó a la reapertura del turismo”, explica el directivo de ESRI España. Y continúa: “Se desarrollaron apps que informaban del aforo de las playas y de otros lugares de interés, otras, indicaban el rediseño de las ciudades para un desplazamiento más seguro; y las hubo incluso que conectaban a trabajadores allá donde hubiese trabajo disponible, como la app de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores”.

Una tecnología accesible para todos
No era la primera vez que ESRI se enfrentaba a una crisis sanitaria. El instituto de investigación y su tecnología cartográfica tuvieron un papel fundamental en la epidemia de Ébola de 2014 en África, gracias al mapeo de los casos y la información asociada a diferentes variables.
Esa experiencia les permitió liderar la gestión de la pandemia de Covid-19 a través de la tecnología SIG y ofrecer su colaboración a diferentes entidades, tanto internacionales como nacionales y regionales. En España, su trabajo con las comunidades autónomas fue fundamental. “Nos pusimos manos a la obra para enseñar a los trabajadores de la administración cómo utilizar nuestra herramienta cartográfica, ArcGIS, y ellos consiguieron crear un sistema de información geográfica impresionante en muy poco tiempo”, cuenta Torres. “Igual que valoramos el trabajo de los sanitarios, deberíamos hacer lo mismo con los funcionarios que han estado trabajando con esta información que después ha servido para tomar muchas decisiones”, añade.
El directivo de ESRI España destaca el uso de los SIG para la gestión de la pandemia que han hecho organismos como la Unidad Militar de Emergencias (UME) –que precisamente recibió el Premio Reconocimiento Especial ESRI 2020–, comunidades autónomas como Castilla La Mancha, ayuntamientos como el de Valencia, u otras instituciones como el Canal de Isabel II, que crearon el Sistema Vigía con el que detectan la presencia del virus entre la población madrileña a partir de las aguas residuales.
Pequeñas administraciones y organizaciones que han utilizado la misma herramienta tecnológica que otras mucho más grandes. Es el caso de la Universidad de John Hopkins, cuyo mapa de la Covid-19 se ha convertido en la aplicación más visitada de la historia, con billones de consultas diarias, según datos de ESRI. “Esto ha sido posible gracias a la democratización de la tecnología”, apunta Torres.
Esta misma herramienta cartográfica desarrollada por ESRI es la que utilizaba Carlos Guallart cuando enseñaba Geografía en el colegio zaragozano Santa María del Pilar Marianistas antes de jubilarse. Sus alumnos de Secundaria tenían que crear mapas e introducir diferentes variables socioeconómicas a partir de datos públicos que ellos mismos tenían que buscar. “Todo sucede en el territorio y tener una base de datos fiable hace que esta tecnología se pueda aplicar en cualquier ámbito de la vida, ya sea la salud, la educación, el medioambiente… que los más jóvenes aprendan a obtener esa información es imprescindible”, apunta Guallart y añade que la pandemia ha despertado mucho interés hacia los SIG.
El Gobierno está trabajando en un sistema de vigilancia de la Covid-19 similar a la de la gripe común, en el que no se contará cada caso y no sé harán tests con el mínimo síntoma. Cuando se implemente, el seguimiento de la enfermedad será distinto, pero la cartografía digital seguirá siendo igual de importante, como apunta Guallart. “Esta tecnología permite una mejor comprensión de los factores de riesgo que facilitan la aparición de enfermedades a escala continental o mundial. No podemos predecir cuándo se producirá una pandemia exactamente, pero sí prepararnos y prevenirla”, concluye.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook y Twitter, o visitar nuestra pagina oficial.
La nota precedente contiene información del siguiente origen y de nuestra área de redacción.


