La salud de Andrés Manuel López Obrador ha estado en el punto de mira durante las últimas dos semanas. El presidente de México, de 68 años, ha pedido tranquilidad después de superar un segundo contagio de covid-19 y someterse a un cateterismo, un procedimiento cardíaco, tras realizarse un examen de rutina el pasado viernes. Los cuestionamientos sobre el estado físico del mandatario se ahondaron durante el fin de semana, cuando señaló que tenía un “testamento político” en caso de fallecer o enfermar de gravedad en el cargo. “Me garantizaron los médicos que puedo seguir adelante y me siento bien de salud, con mucho ánimo y entusiasmo”, ha dicho el político este lunes en su conferencia mañanera y ha agregado que la decisión de tener un testamento es para garantizar la gobernabilidad del país y la continuidad de su proyecto de gobierno.
“Tengo desde hace algún tiempo un testamento y ya siendo presidente, le agregué un texto que tiene, como lo dije en el video, el propósito de que en el caso de mi fallecimiento, se garantice la continuidad en el proceso de transformación, que las cosas se den sin sobresaltos y sin afectar el desarrollo del país”, ha comentado López Obrador. El presidente ha reconocido que su declaración, grabada menos de 24 horas después de ser internado en un hospital militar de Ciudad de México, había generado “inquietud”, pero ha defendido que “sería irresponsable” no prever ese escenario.
El mandatario no ha dado a conocer el documento ni su contenido, lo que también abrió el campo a especulaciones. “No puedo dar más detalles”, ha dicho. “Este testamento va a conocerse cuando yo deje de existir”, ha agregado. Algunos analistas cuestionaron la noción de un “testamento político” porque la Constitución ya establece los pasos a seguir en cuanto a la sucesión presidencial en casos de ausencia temporal, prolongada o la muerte del titular del Ejecutivo.
¿Qué pasaría si el presidente falleciera?
El artículo 84 refiere que en caso de falta absoluta del presidente, el Congreso deberá nombrar a un sustituto en menos de 70 días y que mientras tanto, la persona que ocupe la Secretaría de Gobernación asumiría la presidencia de forma provisional. Si el deceso se produce en los dos primeros años del sexenio se convoca eventualmente a nuevas elecciones y si sucede en los últimos cuatro, el sustituto nombrado por el Legislativo concluirá el mandato. Las críticas se centran en una visión “patrimonialista”, “autoritaria” o “personalista” del poder y por dar la espalda a los procesos institucionales ya establecidos. Otras personas aludían a un uso metafórico del “testamento” o a instrucciones para un movimiento como Morena, que ha escapado a los moldes tradicionales de los partidos políticos en México, tanto por su organización como por las banderas que defiende y los cuadros políticos que ha acogido.
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