Este miércoles, han confirmado las autoridades de la provincia de Buenos Aires, que una cocaína mató al menos 20 personas en Argentina y obligó a hospitalizar a más de 70 fue adulterada con un potente opiáceo, aún no se se ha confirmado de cuál se trata.
Una de las hipótesis más extendidas es que se trata de fentanilo, un opiáceo sintético 25 veces más fuerte que la heroína, pero aún faltan los resultados de la pericia toxicológica para confirmarlo. Los investigadores buscan esclarecer también si la distribución de esa droga de alta toxicidad se debió a un error cometido por quienes la adulteraron o se hizo de forma intencional como ajuste de cuentas entre bandas de narcotraficantes.
Las autoridades esperan que las detenciones realizadas en las últimas horas aporten respuestas. “Pudimos detener a las cuatro de la mañana al cabecilla, a los encargados de la distribución, a su lugarteniente y a quien está sindicado como el cocinero [el que prepara la droga que después será fraccionada en dosis y vendida]”, dijo el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, en rueda de prensa desde el hospital Carlos Bocalandro, el más cercano al barrio donde se vendió la cocaína envenenada.
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Según fuentes de la investigación reproducidas por medios locales, el presunto líder de los detenidos es Joaquín Aquino, de 33 años y conocido como El Paisa. En el domicilio donde fue detenido, la policía incautó 5.000 dosis de cocaína embaladas en el mismo nailon rosa que tenían las muestras entregadas por familiares de las víctimas a la policía. Aquino, de nacionalidad paraguaya, estaba prófugo desde hacía año y medio y tenía una orden de captura por otra causa.
Desde el Ministerio de Salud, han lanzado numerosos pedidos a través de redes sociales y medios de comunicación para advertir a los consumidores de cocaína de que, de haber adquirido la droga en las últimas 24 horas y sentir “dificultad para respirar, excitación psicomotriz o aumento del sueño”, acudan de forma inmediata a un centro de salud.
Según el titular de Seguridad provincial, se distribuyen cerca de 250.000 dosis de cocaína cada día en Buenos Aires y su área metropolitana, la región más densamente poblada de Argentina. A su juicio, el número de muertes podría ser muy superior y llegar a “2.500 personas”. Pese a sus palabras, la cifra oficial de víctimas fatales no ha escalado desde ayer y se mantiene en 20. Desde la gobernación van un paso más allá y dan por estabilizada la crisis: “Hemos controlado la situación, podría haber sido una tragedia mucho mayor”.
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