Por Carlos Aguilera Rue
Desde el primer minuto de 2022 el escenario en el sector periodístico nacional se “enrareció”, luego del asesinato de periodistas en algunos estados de la República y el abuso de poder del presidente Andrés Manuel López Obrador en contra de este gremio, que décadas atrás utilizó para su “escandalizada retórica”, que lo convirtió en lo que ahora es: el Presidente de México. No cabe duda que su manipulación ha llegado al grado de enfrentar a quienes en algún momento de su carrera política lo apoyaron difundiendo sus ideologías y las de sus partidos en turno, a quienes además ha tachado de “engañar” a la sociedad.
El linchamiento mediático en contra de los periodistas Carlos Loret de Mola y Carmen Aristegui ejecutado por el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador solo nos reitera que estamos en manos de un “dictador” que quienes no estén de acuerdo con lo que dice o hace los exhibirá sin mesura y sin ética, a través de ese instrumento político y estratégico llamado “La mañanera”, que además de dictar agenda promueve el odio y la venganza.
Andrés Manuel López Obrador considera a la prensa mexicana como “puntillosa, mentirosa e incómoda” para su gobierno, luego de haber exhibido la forma de vida de su hijo mayor José Ramón López Beltrán, al grado de utilizar el aparato de Estado para “investigar y exhibir los ingresos anuales del periodista Loret de Mola, quien de inmediato aclaró que se trata de cifras “infladas”. Lo grave aquí es que el primer mandatario promueva a través de su trasmisión matutina actos de suma “vileza y venganza”, por haber maltratado a su primogénito.
Andrés Manuel López Obrador utiliza su conferencia de prensa mañanera como “trinchera” para su gobierno y para cuidar los intereses de su familia y amigos como ha quedado demostrado en los últimos días en el nombramiento de embajador de México en Panamá, promoviendo primero a Pedro Salmerón y después a Jesusa Rodríguez, ambos personajes con limitados perfiles representativos y políticos. El aparato de Estado y sus recursos son utilizados para “persuadir “a la sociedad a través de mensajes velados que ponen en riesgo la estabilidad de México.
Desde su campaña para la presidencia de la República e inicio de su gobierno López Obrador ha sido recurrente en el discurso al hablar de la “Cuarta Transformación” y su plan de austeridad que según él eliminaría los abusivos privilegios de los gobiernos mexicanos. Empezó con la residencia oficial de Los Pinos, el avión presidencial y los salarios de los propios presidentes y sus gabinetes. Sin duda una “excelente campaña de desprestigio” en contra de sus antecesores a quienes acusó de vivir onerosamente.
En un acto dictatorial y de clara venganza, el presidente acusa a Loret de Mola de ganar anualmente 15 veces más que él, sin embargo, el comunicador en su ejercicio periodístico tiene la facultad de prestar de forma profesional sus servicios, devengando el salario que este establecido en sus contratos y cumpliendo con sus obligaciones fiscales.
México vive hoy un escenario “enrarecido” por actitudes infantiloides, de odio y venganza, promovidas por el propio presidente de la República, quien se ha boicoteado con su propio discurso de austeridad y honestidad, sumado a los asesinatos de periodistas y otros hechos, que solo dejan en claro retroceso en la soberanía.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook y Twitter, o visitar nuestra pagina oficial.


