El presidente ruso, Vladímir Putin, considera que las respuestas que le ofrecieron Estados Unidos y la OTAN a sus exigencias sobre la arquitectura de la seguridad en Europa son un punto de partida aceptable para negociar. “Tienen una serie de consideraciones que hemos propuesto otros años y estamos listos para discutir”, afirmó el mandatario ruso en la rueda de prensa posterior a su encuentro con el canciller alemán, Olaf Scholz.
El primer viaje oficial a Moscú del líder germano tuvo lugar la misma jornada que Moscú dinamitó los acuerdos de Minsk impulsados por su antecesora, Angela Merkel. Mientras ambos mandatarios discutían sobre la tensión actual que rodea a Ucrania, la Duma Estatal votaba a favor de reconocer la independencia de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk.
Putin tildó después de “genocidio” la situación en el este de Europa al justificar el paso dado por la cámara baja, e instó a Francia y Alemania a presionar a Kiev para implementar los acuerdos de paz de 2015, que incluyen conceder un estatus especial a la región, pero también la devolución del control de las fronteras al Gobierno ucranio y la retirada de todas las armas enviadas a la zona.
Scholz llegó a Rusia con varias cuestiones pendientes. Por un lado, la apertura de Nord Stream 2, ya terminado pero a la espera de que Bruselas autorice su funcionamiento debido a su control por el monopolio estatal ruso Gazprom, y la situación de otros gasoductos que cruzan Europa. Sobre esta cuestión, Putin aseguró que Moscú está preparado para bombear gas a través de Ucrania. Por otro lado, la reciente prohibición de la actividad del canal alemán Deutsche Welle en Rusia tras el veto germano a Russia Today en alemán por carecer de licencia.
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