El Ejército ruso ha lanzado en la madrugada del domingo ocho misiles contra una base militar de Ucrania situada en la región de Lviv (Leópolis), a tan solo unos 25 kilómetros de la frontera con Polonia, un país miembro tanto de la Unión Europea como de la OTAN, según han confirmado las autoridades militares de la región. Se trata del Centro para el Mantenimiento de la Paz y la Seguridad Internacionales, una instalación de entrenamiento militar situada en la localidad de Yavoriv que ha recibido visitas de diferentes delegaciones de la Alianza Atlántica. Un portavoz del Ejército ucranio señala que el ataque ha causado al menos nueve muertos y 57 heridos, mientras el ministro de Defensa de Ucrania, Oleksii Reznikov, asegura que en la instalación había “instructores extranjeros”. Con este bombardeo, el presidente ruso, Vladímir Putin, no solo redobla su amenaza a Ucrania, sino que endurece su pulso a la Unión Europea y la OTAN un día después de que la UE expresara su intención de enviar al país todas las armas que sean necesarias. Moscú ha designado el suministro de armamento a Kiev como “objetivo legítimo”.
El Kremlin, que ha lanzado este domingo varios ataques en todo el país, busca quebrar la cadena de suministros de armas y de ayuda humanitaria desde los países aliados a Ucrania y también dificultar su transporte. El viernes, otros dos ataques de las tropas de Vladímir Putin alcanzaron objetivos lejos del frente más caliente y se dirigieron a dos ciudades del oeste, Ivano-Frankovsk y Lutsk. El patrón se ha repetido este domingo en otro intento por impedir que Ucrania se reabastezca: esta vez el objetivo ha sido aeropuerto de Ivano-Frankivsk, una localidad de 230.000 habitantes en el oeste de Ucrania, situada a 153 kilómetros de la linde con Rumania, según ha confirmado el alcalde, Ruslan Martsinkiv.
Un portavoz de las Fuerzas Armadas de Ucrania ha apuntado que el ataque golpeó una de las unidades militares de la base Yavoriv, donde ha causado nueve muertos y 57 heridos, tal y como ha trasladado la Administración Militar de Lviv. Se trata de una de las instalaciones de adiestramiento militar más grandes del país, con 360 kilómetros cuadrados. Se ha dedicado fundamentalmente al entrenamiento de tropas ucranias —sobre todo para misiones de paz con la ONU, según fuentes de Defensa— y es donde se han realizado la mayoría de los programas de entrenamiento con países de la OTAN. Se puso en marcha en 2007 para entrenar a los militares ucranios, sobre todo aquellos destinados a misiones de paz en todo el mundo. Hace cinco días, el presidente del país, Volodímir Zelenski, anunció que retiraba a los militares de su país desplegados en misiones de paz para poder hacer frente a la invasión rusa.

La instalación militar atacada también ha recibido visitas de las delegaciones de la Alianza Atlántica, según información del organismo de cooperación militar, y suele acoger a miembros de tropas internacionales, que aprenden allí habilidades como la retirada de minas para misiones de paz. Ucrania no es miembro de la organización —a la que aspira a entrar sin avance desde que recibió la invitación en 2008—. Su membresía es una de las líneas rojas esgrimidas por el Kremlin para la invasión.
De hecho, el ministro de Defensa de Ucrania, Oleksii Reznikov, ha confirmado este domingo que en las instalaciones había “instructores extranjeros”, según EFE. En un mensaje en su perfil de Twitter, Reznikov ha señalado: “Los instructores extranjeros trabajan aquí. Se está aclarando la información sobre las víctimas. Este es un nuevo ataque terrorista contra la paz y la seguridad cerca de la frontera entre la Unión Europea y la OTAN. Se deben tomar medidas para detener esto”.
Ataques cada vez más cerca de la UE
El bombardeo de las tropas de Putin es el más cercano a la frontera con la Unión Europea, pero no el único. De hecho, el pasado viernes atacaron la base aérea de Lutsk, a unos 80 kilómetros de la frontera polaca, causando la muerte a cuatro soldados y dejando heridos a seis. Fueron las primeras víctimas mortales de la guerra en un punto tan cercano a la Unión Europea y el territorio de la OTAN.
El sábado, el viceministro de Exteriores ruso, Serguéi Riabkov, aseguró que cualquier envío de armas a Ucrania sería considerado “objetivo militar legítimo”. Pese a las amenazas, los aliados del país del este han asegurado que seguirán suministrando material de defensa. De hecho, Estados Unidos anunció este sábado que agilizaría el aporte de 200 millones en fondos adicionales para armas pequeñas, armas antitanque y antiaéreas. Washington ha aportado ya 1.200 millones en lo que va de año. Hasta ahora, Rusia ha tenido un éxito limitado en interrumpir los convoyes de suministro u otro tráfico militar en Ucrania.
Además, las autoridades ucranianas han denunciado este domingo que las localidades del este Sievierodonetsk y Rubizhne han sufrido continuos bombardeos en las últimas horas, que se han extendido a las cercanas zonas de Popasna y Lisichansk. Por su parte, Mariupol continúa bajo asedio constante, y se espera que un convoy humanitario llegue a lo largo de la jornada a la ciudad, que padece una situación de catástrofe humanitaria, según las autoridades locales.
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