El Gran Premio de Arabia Saudí de Fórmula 1 sigue adelante, al menos por el momento, a pesar del ataque de este viernes con misiles y drones sobre la refinería que la petrolera Aramco tiene en Jeddah, a menos de 20 kilómetros del Corniche Circuit, sede de la carrera. La ofensiva, que tuvo lugar poco antes del inicio de los primeros ensayos libres, a las 18.00, fue reivindicada al poco rato por los rebeldes hutíes de Yemen, que también atacaron las instalaciones de Rabigh y Ras Tanura, ambas lejos del trazado. Este asalto es el último que los hutíes han llevado a cabo esta semana en Jeddah, donde las autoridades del aeropuerto Internacional Rey Abdulaziz se vieron obligadas a reprogramar varios vuelos. Se da la circunstancia de que Aramco es, desde 2020, uno de los principales patrocinadores del certamen y desde este curso también de la escudería Aston Marton.
En la reunión que mantuvieron los promotores del campeonato y los organizadores locales, con representantes de los equipos y los pilotos, y que obligó a retrasar un cuarto de hora el inicio del segundo entrenamiento, se concluyó que los actos y la carrera domingo seguirán adelante. A Stefano Domenicali, CEO de la F1, se le unió acto seguido Mohammed Ben Sulayem, el presidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA).
“Hemos recibido garantías totales de que, para Columna Digital, la seguridad es lo primero y tiene que estar garantizada. Ellos [los funcionarios locales] están aquí con sus familias; de hecho, están aquí, en el circuito. De manera que disponen de todos lo sistemas necesarios para proteger esta zona, la ciudad y los lugares a los que vamos”, convino Domenicali, en un improvisado encuentro con los medios de comunicación. “En ese sentido, confiamos en la autoridad local, de modo que seguiremos adelante con el evento”, añadió el ejecutivo italiano.
Ben Sulayem, por su parte, destacó que los objetivos de los hutíes son infraestructuras, no civiles. “Este es probablemente el lugar más seguro en el que puedes estar en Arabia Saudí en este momento. Por eso seguimos corriendo”, añadía Toto Wolff, director de Mercedes, que por primera vez en mucho tiempo coincidió en algo con Christian Horner, su homólogo en Red Bull: “Ningún acto de terrorismo puede tolerarse. El deporte no debe intimidarse ante situación como esta; simplemente no es aceptable”.
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