Un tiroteo en una iglesia presbiteriana de Laguna Woods, en el condado californiano de Orange, a 80 kilómetros de Los Ángeles, ha causado un muerto y cuatro heridos de gravedad, según han informado autoridades locales. Una quinta persona también ha resultado con lesiones leves después del incidente registrado minutos antes de las 13.30 (hora local). “Agentes están respondiendo a un llamado de emergencia en el interior de la iglesia”, ha informado la oficina de la policía, que ha confirmado la detención de un hombre sospechoso y la incautación de una arma, de la cual se desconoce el tipo o calibre. El incidente ocurre un día después de que un joven blanco de 18 años abriera fuego en un supermercado de Búfalo matando a 10 personas, principalmente afroamericanos, en lo que es considerado un ataque racista.
Todas las víctimas del tiroteo de California son adultos. Sus edades no han sido especificadas. La oficina del sheriff del condado de Orange entrevistaban esta tarde a poco más de 30 personas de una congregación taiwanesa que estaba al interior del templo al momento del tiroteo. La iglesia había celebrado una misa poco antes cuando se escucharon varias detonaciones, de acuerdo a las versiones de testigos recogidas por el diario Los Angeles Times. El ataque ocurrió en Laguna Woods, una ciudad de 18.000 habitantes al sur del condado, un enclave de clase media alta del sureste de California.
Los agentes presentes en el templo ubicado en la calle El Toro detuvieron a un sospechoso, pero no han dado detalles sobre su identidad ni los motivos que lo llevaron a abrir fuego. En esa parte de Laguna Woods hay templos de diferentes denominaciones: católico, luterano, metodista, además de una sinagoga. El sheriff ofrecerá esta tarde una conferencia de prensa para dar más información. Las autoridades han señalado a la agencia Associated Press que la investigación no descarta que se haya tratado de un crimen de odio, como el que sacudió a Estados Unidos la tarde del sábado.
El gobernador de California, Gavin Newsom, ha dicho que su Gobierno sigue de cerca el incidente y que las autoridades estatales han acudido a apoyar a las locales. Agentes del FBI, el Buró Federal de Investigaciones, y de la Oficina federal de Alcohol, Tabaco y Armas, también se ha presentado en el lugar de los hechos para colaborar con las informaciones. “Nadie debe tener miedo en el sitio donde profesa su fe. Nuestros pensamientos están con las víctimas, sus familias y la comunidad“, ha escrito el gobernador Newsom en Twitter.
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