El padre Luis Gerardo Moro, Provincial de México, máxima autoridad de la Compañía de Jesús en el país, denunció que antes del asesinato de dos sacerdotes jesuitas, religiosas de esta misma órden católica ya habían sido amenazadas, comentó que viven asediados por grupos delincuenciales que controlan la montaña en Chihuahua.
Una de las principales causas de estas amenazas del narco que opera en la sierra Tarahumara se da porque las religiosas tratan de impedir que los niños sean reclutados por el crimen organizado. Y es que en estas comunidades apartadas coexisten dos proyectos: el educativo que, desde hace años, lleva la Compañía de Jesús; y el del narcotráfico que necesita manos para la cosecha de la chutama, como los rarámuris llaman a la mariguana.
“Uno les dice que a eso no se dediquen, que es malo, entonces llega a oídos de esas personas y la amenaza es que si seguimos diciéndoles a las personas que no trabajen para ellos, entonces nos van a violar, nos van a matar y sí tememos por nuestra vida”, contó una hermana jesuita que va más de 20 años trabajando en esta orden católica.
Estos colegios de los padres jesuitas, describió la religiosa, “están en lo más profundo de la sierra”, en zonas donde la autoridad del gobierno es nula y dominan los grupos delictivas. La hermana jesuita aseguró que el asedio del crimen organizado contra esta orden católica ha sido tal que incluso han tenido que cerrar escuelas en la sierra Tarahumara.
Otras hermanas jesuitas, como sor Carmen, dejan en manos de su fe lo que ocurre en estas tierras serranas.
Ya durante el fin de semana, el padre Pato, como es conocido el religioso Javier Ávila, quien desde 1975 radica en la montaña de Chihuahua, sostuvo que la ejecución del padre Gallo y padre Morita no había sido “un hecho aislado”.
Pero a pesar de este clima de violencia, la Compañía de Jesús descartó irse de la región.
“Vamos a seguir aquí, apostando por la gente, trabajando por la gente, para nosotros es importante que se sepa, no solamente nos interesa recuperar los cuerpos o que se capture al presunto responsable, sino lo que pueda venir para después para la Tarahumara”, enfatizó el Provincial de México. “No somos tampoco suicidas pero no nos da miedo estar aquí a pesar de las amenazas”, señaló.
El padre Moro atribuyó al abandono de los gobiernos que esta situación de violencia e inseguridad prevalezca en la montaña de Chihuahua.
“No es de ahora, los jesuitas se han manifestado, lo han dicho, y más bien ha habido un abandono y el hecho de que hoy, ante el mundo exista la sierra Tarahumara para nosotros también es importante para poder exigir a las autoridades, estatales y federales, que pongan atención en toda esta zona del país”, subrayó.
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