La grada de La Fonteta arengaba a Carlos Alcaraz al grito del “¡sí-se-puede!”, pero por mucho que el murciano remase y remase, y se resistiera con todo hasta el final, no hubo vuelta atrás. La versión más ardiente de Felix Augger-Aliassime es algo así como un relámpago y el canadiense frenó la secuencia triunfal del español, quien después de enlazar siete victorias consecutivas en Nueva York encontró freno en su primera intervención esta semana: 6-7(3), 6-4 y 6-2, en 2h 50m. Previamente había vencido Roberto Bautista en la apertura de la serie (3-6, 6-3 y 6-3 a Vasek Pospisil), por lo que España se jugó la primera plaza de su grupo en la Copa Davis en el turno de dobles –sin acabar al cierre de esta edición–.
Poco que achacar a Alcaraz, flamante número uno. Guerreó de inicio a fin, pero se topó con el Aliassime más incisivo, ese que corriente a favor y con la derecha caliente es capaz de todo. El canadiense, de 22 años y 13º del mundo, es un jugador guadianesco, todavía por explotar; crece y amaga, pero aún sigue siendo un tenista de momentos, de flashazos; a días impresiona, a días decepciona. No da aún con el término medio. Comparece en Valencia por la prematura eliminación en Flushing Meadows –de entrada había renunciado a la cita por equipos– y en la jornada del miércoles cedió contra Soonwoo Kwon, pero ante la gran cita se multiplicó. Día de luz.
Amargó el estreno de Alcaraz como nuevo jefe del circuito, el más joven (19 años) que ha coronado nunca la ATP. No termina de cogerle el pulso el español, que el año pasado tampoco pudo con él, precisamente en Nueva York, donde se retiró lesionado (cuando perdía por 6-3 y 3-1). Arrastra el chico un desgaste más que considerable, después de tres duelos a cinco mangas y el extra de la final de hace cinco días, y en los instantes finales lo acusó. Aun así, logró arrebatarle el primer parcial y rebatir el segundo; en el tercero, sin embargo, se le agotó la chispa y tras ceder el servicio a la primera, desperdició cuatro bolas de break que podían haber equilibrado el partido.
Pese a la efervescencia de Aliassime, el pulso transcurrió sobre un fino alambre, aunque el canadiense supo y pudo decantarlo a su favor. Impuso su electricidad y en los instantes en los que su rival intentó levantar la cabeza, tres opciones más de rotura al limbo, demostró que es un jugador que en plenitud puede llegar a tutear a cualquiera. A Alcaraz, además, le pesó lógicamente la transición: superficie y bolas distintas en un intervalo mínimo de tiempo, con apenas un par de entrenamientos en las piernas. Quemó zapatilla el murciano –literalmente, obligado a cambiarlas al agujerar la de apoyo en uno de sus deslizamientos– y lo intentó con todo, pero era la noche del inspiradísimo Aliassime.
Antes de que se esfumase la primera opción de atar el liderato, Bautista, que dos días atrás ya había arañado un punto contra Miomir Kecmanovic, remontó a Pospisil. El castellonense (34 años) prevaleció en el encuentro de veteranos, que el canadiense (32 y 141º del mundo) cerró con problemas físicos en el glúteo y acalambrado de una mano. No obstante, dispuso de una opción para haber abierto hueco en la manga definitiva, pero erró y en la réplica el español firmó el break que le devolvió el vuelo.
De esta forma, la serie de este viernes se decidirá en el enfrentamiento por parejas que se disputa en estos momentos: Marcel Granollers y Pedro Martínez frente a Aliassime y Pospisil. Un triunfo concedería a España el primer puesto del Grupo B, mientras que uno de Canadá abriría el desenlace final del domingo, otorgándole opciones incluso a Corea del Sur.
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