La cita frente a delegados de la familia socialdemócrata europea no podía ser más oportuna: a pocos días de un Consejo Europeo (20 y 21 de octubre) centrado en los desafíos que plantea la crisis energética, Pedro Sánchez tenía un escenario propicio para subrayar la posición española. “Tenemos que intervenir el mercado energético porque no está funcionando”, empezó contundente el presidente su intervención sobre la receta energética que debería seguir Europa. La reforma, defiende Sánchez, debe basarse en desvincular el precio del gas, en máximos históricos, del de la electricidad. Su defensa del modelo ibérico incluyó también los impuestos a los beneficios extraordinarios: “En cada crisis hay muchas grandes compañías que ganan mucho dinero y hay que gravarlas”, señaló en una mesa redonda del congreso de los socialistas europeos en Berlín, en la que participó junto con los líderes de Portugal, Suecia y Malta.
Sánchez subrayó que la guerra en Ucrania no puede convertirse en una “excusa” para que los miembros de la Unión Europea pospongan los compromisos y objetivos de descarbonización de sus economías. Madrid, aseguró, aprovechará la crisis para acelerar la transición energética, pero lamentó que España querría ser todavía más solidaria con los países más afectados por la falta de suministro de hidrocarburos rusos. La península Ibérica, recordó, no está interconectada con las redes europeas pese a concentrar una tercera parte de toda la capacidad de regasificación en Europa.
Las interconexiones energéticas, y en concreto el proyecto MidCat de construcción de un gasoducto que transporte el gas desde Portugal y España hacia el centro de Europa a través de los Pirineos, fueron las grandes protagonistas de la cita que mantuvo Sánchez el viernes por la noche con el canciller alemán, Olaf Scholz, y el primer ministro portugués, António Costa. Sin nombrar el MidCat, Sánchez destacó este sábado que las interconexiones energéticas son clave para la seguridad del suministro europeo. El presidente francés, Emmanuel Macron, es reticente a dar el visto bueno al proyecto: asegura que no llegaría a tiempo para marcar la diferencia en la presente crisis, no es rentable y supone construir una nueva infraestructura para los hidrocarburos que Europa se ha propuesto abandonar en los próximos años.
La invasión rusa de Ucrania centró buena parte de las intervenciones de los líderes socialdemócratas en Berlín. Todos insistieron en que la UE debe continuar el esfuerzo concertado para apoyar a Kiev a defenderse de la agresión. “Tenemos que mantener la unidad, suministrando apoyo financiero, ayuda humanitaria y capacidades militares”, subrayó Sánchez, que habló en inglés. El presidente español llamó a “no ser ingenuos” y a entender que el desafío de Vladímir Putin se dirige también a la Unión Europea y a “los sistemas democráticos” de los Estados miembros. España, añadió, es el quinto país que más refugiados ucranios ha acogido, alrededor de 140.000 personas, sobre todo mujeres y niños. Sánchez aprovechó para “mandar un mensaje” a la ciudadanía rusa en un momento en el que los Veintisiete buscan una posición común ante la salida de refugiados rusos tras la movilización ordenada por Putin. “No tenemos nada contra la población rusa”, subrayó Sanchez.
El avance de la ultraderecha
Los socialdemócratas alertaron sobre el avance de los populismos de derecha en Europa y llamaron a crear un frente común para contrarrestar sus mensajes. También hicieron autocrítica. La ex primera ministra sueca Magdalena Andersson, que dimitió en septiembre tras conocerse los resultados de las elecciones que daban mayoría al bloque de la derecha, señaló que los socialdemócratas tienen “mucho trabajo por delante” para entender por qué la ciudadanía está votando a partidos de ultraderecha. Suecia alcanzó el viernes un acuerdo de gobierno con el apoyo de los ultraderechistas Demócratas de Suecia, que no entrarán en el Ejecutivo, pero han suscrito el pacto para que el conservador Ulf Kristersson lidere Columna Digital. Este partido, alertó ante sus colegas socialdemócratas Andersson, “es de extrema derecha, fue creado por neonazis” y sus miembros ya se están colocando en puestos destacados de la Administración sueca.
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También el nuevo presidente de los socialistas europeos, el ex primer ministro sueco Stefan Löfven, lamentó “el crecimiento en Europa de los populistas, que enfrentan a grupos sociales entre ellos” y buscan “desmantelar la democracia” desde dentro. “Es muy fácil jugar la carta del miedo y dar respuestas sencillas a cuestiones difíciles”, criticó de estos partidos que “niegan la crisis climática” e incendian el debate público oponiéndose a la inmigración.
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