“¿Dónde está Martina?”, se pregunta Perú en las últimas horas. El miércoles por la noche una mujer de 30 años salió de su casa, en Lima, rumbo a una clínica luego de iniciar labores de parto. Gabriela Sevilla Torello tenía nueve meses de gestación y había roto la fuente. Pero nunca llegó a su destino. Su madre, quien la esperaba en la clínica, denunció el caso, y desde ese entonces se inició la búsqueda.
“Por favor, que me devuelvan a mi hija y a mi primera nieta que se va a llamar Martina. Mi corazón está partido en dos”, dijo Rita Torello, la abuela, a las cámaras de televisión, en medio de una vigilia de oración, organizada por sus vecinos del distrito de Surco, la noche del jueves. Habían pasado más de veinticuatro horas y el paradero de la madre era desconocido.
En un principio, se dijo que Gabriela Sevilla había tomado un taxi del servicio Beat. Pero luego la empresa emitió un comunicado afirmando que “no habían identificado ningún viaje solicitado desde la cuenta de Gabriela ni tampoco de su pareja” en el trayecto y hora señalados. Se filtró a la prensa una fotografía que ella habría tomado con su celular desde el asiento trasero del auto. La imagen es borrosa, y solo se distingue a un conductor de espaldas. Se informó que se la había enviado a su pareja, quien, por cierto, no ha dado la cara ni ofrecido declaraciones.
Una vecina de Gabriela Sevilla entregó un vídeo a la Policía de su cámara de seguridad, ubicada enfrente de su casa. En la secuencia, que tampoco es muy nítida, se distingue a una mujer -todo indica que es ella- que abre la puerta y se dirige hacia la playa de estacionamiento de la residencial, con un celular en la mano. Minutos después, ella regresa con un hombre y salen con una maleta. Todo en el lapso de veinticinco minutos.
Para ayudar a identificarla, las autoridades se limitaron a señalar sus tatuajes: flor de loto en la espalda, así como otros grabados en el antebrazo izquierdo, el tobillo de su pierna izquierda y el dedo anular de su mano derecha. En las redes, el caso se volvió tendencia: las mujeres comenzaron a expresar, con terror, lo inseguras que se sienten en un país, donde según la Defensoría del Pueblo, desaparecieron más de 5 900 en el 2021. Y donde, además, se lamentan 75 feminicidios a escala nacional reportados hasta el 31 de agosto de 2022, de acuerdo con cifras del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP).
Gabriela Sevilla, la mujer más buscada del país en las últimas dos noches, reapareció la mañana este jueves, tras 34 horas de desaparición, en el Hospital Militar del distrito de Jesús María, pero estaba sola: le faltaba Martina, su bebé. Según la Policía, presenta contusiones y trastorno de sensorio. En otras palabras, estado de shock. En un principio se dijo que había sido intoxicada, pero lo cierto es que no ha podido confirmarse.
“Según la primera información que se tiene, habría aparecido por Villa María del Triunfo sin su bebé, habría llegado a la casa de un familiar y ya sus padres la han conducido aquí al hospital”, declaró el general Manuel Lozada de la Región Policial Lima. Villa María del Triunfo es un distrito al sureste de Lima, a una hora y media de Jesús María. ¿Cómo fue a parar allí? ¿Por qué su pareja, de quien se dice estaba separada, no denunció el caso? Pero sobre todo, ¿dónde está Martina?
La ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Claudia Dávila, ha asegurado que se ha activado el protocolo con Migraciones para que ningún recién nacido salga por la frontera. “[Gabriela] ha dicho que no quiere hablar, porque tiene miedo. Está amenazada. Estamos frente a un hecho criminal y las investigaciones tienen que seguir su curso. Pero ahora vamos a disponer de todos nuestros esfuerzos para encontrar a la bebé”, ha afirmado Dávila. Habrá tiempo de sobra para seguir atando los cabos sueltos. Pero por ahora lo más importante es que un bebé regrese con su madre.
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