La amenaza de una recesión en la zona euro no ha disuadido al Banco Central Europeo (BCE) en su guerra sin cuartel contra la inflación. La institución ha decidido incrementar el precio del dinero en tres cuartos de punto, hasta el 2%, según una nota difundida por el Eurobanco. Hasta el pasado mes de septiembre, la autoridad monetaria jamás había subido los tipos de interés en más de medio punto en sus 24 años de historia. Sin embargo, la persistente inflación, del 9,9%, ha llevado a la entidad que preside Christine Lagarde a subirlo en 0,75 puntos en dos ocasiones, devolviendo los tipos a niveles de hace más de una década. Además, la entidad advierte de que prevé “seguir incrementando los tipos de interés para asegurar el retorno oportuno a la inflación a su objetivo del 2% a medio plazo”. Lagarde comparece en Fráncfort desde las 14.45 para dar cuenta de los acuerdos de la reunión del Consejo de Gobierno del BCE, que también ha decidido recalibrar con efectos retroactivos las operaciones de refinanciación de la banca dentro del tercer programa de TLTRO para poner coto a los beneficios caídos del cielo que están ingresando las entidades financieras.
Hace solo un año, las reuniones de octubre en Fráncfort eran casi un trámite. Ya no. La crisis energética provocada por los ataques de Rusia a Ucrania amplificó las alzas de precios derivadas del retorno a la normalidad tras más de un año de confinamientos y restricciones por la pandemia. La inflación se erigió entonces como el principal problema en Europa. Incluso España, donde los precios empiezan a relajarse, identifica la inflación como el enemigo número uno en el plan presupuestario remitido a Bruselas. Pero ahora la crisis ya no se limita a la escalada de precios: los organismos internacionales dan por hecha una recesión en Alemania e Italia que podría arrastrar al resto de la zona euro.
Lagarde advirtió en septiembre de que las subidas de 0,75 puntos no serían la norma. Con ese aviso quería aplacar las voces de quienes creen que, en época de incertidumbre, el BCE debe usar marchas cortas en lugar de ir a todo gas. Sin embargo, los halcones –los defensores de la ortodoxia— han impuesto por ahora su relato ante las subidas de precios de dos dígitos que sufren Alemania, Países Bajos o las naciones bálticas. Antes de esta reunión, de hecho, las palomas –los que sugieren una política más laxa— apenas se pronunciaron. La discusión, dicen desde el BCE, se producirá en diciembre, cuando la institución tendrá nuevas previsiones económicas y deberá decide seguir subiendo los tipos aun sabiendo que pueden ahogar definitivamente la actividad económica. Pero, por ahora, la institución avisa de que esta no es la última subida de tipos y que llegarán más en los próximos meses.
La subida de tipos no era la única carpeta que debían resolver los miembros del Consejo de Gobierno. El BCE debía resolver también este jueves cómo ponía fin a los beneficios caídos del cielo que viene obteniendo la banca a raíz de las operaciones de refinanciación, las llamadas TLTRO. Se trata de instrumentos que se desplegaron desde 2019 con un coste favorable a los bancos (que llegó a ser de -1%) para favorecer el crédito hacia empresas y ciudadanos. Dado el exceso de liquidez de la banca, las entidades están colocando parte de ese exceso en la ventanilla del BCE, que les estaba ofreciendo un tipo de facilidad de depósito del 0,75%, y con la nueva subida, del 1,5%. La institución ha resuelto que se ajustarán los tipos de interés aplicables a las TLTRO a partir del 23 de noviembre de 2022 hasta la fecha de vencimiento y ofrecerá fechas adicionales para los reembolsos anticipados voluntarios.
Los mercados también buscan pistas sobre cuándo el BCE empezará a reducir su balance, como han empezado a sugerir algunos halcones. Después de los amplios programas de compra de deuda, este alcanza ya los 8,76 billones de euros. La institución ha empezado a detener ya las compras netas de deuda, pero sigue con las reinversiones de las amortizaciones. Los analistas creen que el Eurobanco no pondrá en marcha las ventas hasta que culmine con el grueso de la subida de tipos, por lo que no esperan que suelte lastre hasta el primer semestre de 2023.
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