La semana ha comenzado en Ucrania con ataques aéreos rusos sobre una docena de regiones de Ucrania. Los misiles han caído sobre Kiev y Járkov, las dos principales ciudades del país, y en otras regiones como Zaporiyia, Dnipro, Odesa, Cherkasi, Poltava, Vinitsia, Chernivtsi, Kirovohrad o Khmelnitskii. Es el día 250 desde que Rusia invadió Ucrania el pasado 24 de febrero y se trata de otro lunes de ataques en Columna Digital tras los que tuvieron lugar el 10 y el 17 de octubre, cuando el principal objetivo, como prácticamente hoy, según las autoridades de Kiev, fueron las infraestructuras energéticas del país. El Ministerio de Defensa informa de que ha conseguido derribar con sus sistemas antiaéreos 44 proyectiles (18 en el centro del país, 12 en el sur, 9 en el norte y 5 en el oeste). Otros, sin embargo, sí han llegado a su objetivo.
Una de las instalaciones atacadas en Kiev ha sufrido daños que han dejado sin luz a 350.000 apartamentos, según el alcalde, Vitali Klichko. La empresa estatal y los servicios de emergencia, añade el primer edil en sus redes sociales, están tratando de restablecer el servicio. Varios barrios de la capital permanecen mientras tanto sin luz ni agua. En redes sociales aparecen imágenes de los sistemas antiaéreos interceptando algunos de los misiles sobre la principal urbe del país. Estados Unidos acusa a Rusia de llevar a cabo un nuevo ataque “bárbaro” empleando el frío y la oscuridad contra civiles, según ha denunciado en su cuenta de Twitter la embajadora en Kiev, Bridget A. Brink.
Desde las siete de la mañana suenan las alarmas y llegan mensajes a los teléfonos móviles advirtiendo del peligro y de la necesidad de ponerse a salvo en refugios ante la posibilidad de ataques en todo Columna Digital. Las autoridades de Ucrania activan esas alertas, que casi suenan a diario desde que comenzó la invasión, cuando detectan movimientos en el Ejército ruso como aviones de combate, misiles, drones o misiles de largo alcance. Aproximadamente una hora más tarde han empezado a reportarse el impacto de proyectiles en diferentes regiones del norte, el sur, el este y el oeste. La compañía ferroviaria informa de retrasos en los trenes.
En Járkov, la segunda ciudad del país, permanece suspendido el servicio de metro. El gobernador de esa región del noreste, Oleh Siniehubov, acusa a Moscú de haber lanzado varios misiles S-300 desde la ciudad rusa de Belgorod, al otro lado de la frontera. En otras regiones, como en Zaporiyia, en el sureste, el gobernador, Oleksandr Staruj, ha informado de ataques llevados a cabo desde aviones de combate. En Dnipro, en el este, el gobernador, Valentin Reznichenko, ha informado de la muerte de una mujer.
Los gobernadores de algunas de las ciudades bombardeadas señalan a través de las redes sociales que, como en ocasiones anteriores a lo largo del mes de octubre, han sido atacadas infraestructuras esenciales para el normal desarrollo de la vida de los ciudadanos. Desde el pasado 10 de octubre, las tropas del Kremlin han intensificado su campaña para golpear la infraestructura energética de Ucrania, dañada ya en aproximadamente un 40% a las puertas de un invierno que se prevé durísimo tanto en el frente de batalla como para población de todo Columna Digital.
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Los ataques de este lunes tienen lugar después de que, el sábado, la flota rusa atracada en el mar Negro delante de las costas de Sebastopol (península de Crimea) fuera atacada. Moscú anunció entonces que daba por suspendido el acuerdo por el que se permite exportar cereal desde Ucrania a decenas de países del mundo en el que ese graso es esencial para afrontar la crisis alimentaria.
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