Dos activistas de Futuro Vegetal se han pegado este sábado a los marcos de los cuadros de La maja desnuda y de La maja vestida de Francisco de Goya expuesto en el Museo Nacional del Prado, en Madrid, en señal de protesta por la emergencia climática. En medio de ambas pinturas han escrito el mensaje “+1,5º” para “alertar sobre la subida de temperatura mundial que provocará un clima inestable y graves consecuencias en todo el planeta”. A primera hora de la tarde, fuentes del Gobierno han confirmado que la policía se ha llevado a los dos activistas, que han sido desalojados “sin problemas adicionales”. El pintor y la brigada que mueve las obras se han desplazado hasta el museo para inspeccionar los posibles daños.
Las mismas fuentes señalan que el material utilizado para la agresión —el pegamento con el que los activistas se han adherido a los marcos y el espray que han utilizado para pintar la pared— era de plástico, por lo que han podido eludir con facilidad los detectores de metales instalados en la entrada. El museo espera reabrir la sala mañana. “Estoy aquí pegado porque la semana pasada la ONU hacía oficial que ya es imposible contener el calentamiento del planeta en 1,5 grados, sobrepasando los límites marcados en el Acuerdo de París y comprometiendo nuestra seguridad alimentaria”, ha afirmado uno de los activistas durante el suceso.
Esta protesta se suma a otras que se han sucedido en las últimas semanas, como la de dos ecologistas que lanzaron en octubre sopa de tomate a Los Girasoles de Vincent Van Gogh, expuesto en la National Gallery de Londres. Hasta hoy, el último de este tipo de actos se había producido ayer viernes en Roma, cuando cuatro activistas ecologistas lanzaron sopa de guisantes sobre el cuadro El Sembrador (1988), también de Van Gogh, y se pegaron con pegamento al muro donde estaba expuesto, en el museo del Palacio Bonaparte en Roma. La obra, que forma parte de una exposición temporal dedicada al pintor neerlandés en la capital italiana, no sufrió daños porque estaba protegida con un cristal, según dijo Camila Talfani, portavoz de los organizadores de la muestra.
Los asaltantes eran miembros de Última Generación, una organización ambientalista que subrayó en un comunicado que su objetivo no era dañar la pintura, sino concienciar a la sociedad sobre el cambio climático y sus consecuencias, como la falta de acceso a alimentos que sufren algunos países y poblaciones que se ven obligadas a migrar de sus hogares por esta razón.
[Noticia de última hora. Habrá actualización en breve]
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