El Barcelona nunca tiene piedad. Da igual si juegan en el Cívitas Metropolitano delante de 24.107 personas que en el Camp Nou ante 46.967, como hicieron en su último partido de Champions, o en su escenario habitual, el Johan Cruyff. Sea donde sea, las jugadoras de Jonatan Giráldez arrasan allá por donde pasan. Ponen el ojo en la mirilla y disparan. Este domingo le tocó al Atlético de Madrid. Atrás queda la derrota azulgrana en el Vicente Calderón en 2016 (2-1); incluso la victoria de las catalanas en el Metropolitano (0-2) con 60.739 rojiblancos en las gradas el año 2019. Esta vez quisieron aumentar el marcador.
A Giráldez no le sonrió el encuentro antes de iniciarse. Quedaban 15 minutos para que el cuero empezara a rodar cuando Salma Paralluelo se bajó del once titular. Las cámaras captaron cómo la jugadora azulgrana lloraba desconsoladamente en el hombro de Oshoala, a la espera de saber qué le sucedía. En su cambio, la suiza Crnogorcevic entró para salvar al técnico gallego.
El reloj marcaba los cuatro minutos cuando Lola Gallardo cogió el balón de la red. No tardó el conjunto de Giráldez en anotar el primer tanto de la tarde en el Metropolitano. El balón fue volando de los pies de Patri a los de Crnogorcevic. Desde el pico del área hasta la zona pequeña de la guardameta. Un centro bombeado que llegó a la suiza después de superar la espalda de Moraza con una finta. La que salió in extremis abrió el marcador.
El resultado favoreció a las azulgrana hasta pocos minutos antes de la media hora. En una acción donde Patri intentó recuperar una pelota perdida, la mallorquina provocó el penalti sobre Ajibade. Doble premio para la culé, que asistió dos veces: una para su equipo y otra para las colchoneras generando la pena máxima. Santos no perdonó y empató el encuentro. Pero no pasaron ni 10 minutos cuando Lola volvió a recoger el esférico del fondo de la portería. A cinco metros de la frontal del área y encima del espray de la colegiada para marcar la posición de chute, el balón fue volando hasta los tres palos en forma de falta. Mapi León hizo que el cuero sobrepasara la barrera y llegó sin problemas a la red.
Todo siguió igual en el Metropolitano tras el paso por los vestuarios. Bronze marcó su primer gol con la camiseta del Barça minutos antes de la entrada de Mariona después de la lesión que la retuvo en la enfermería desde finales de octubre. Paralluelo (dos), que se vio con coraje de saltar al terreno de juego, y Engen remataron la tarde de los goles en casa del Atlético de Madrid. Tres tantos en apenas ocho minutos.
Las emociones puestas en el partido por parte del Atleti sufrieron la dura realidad. Al Barcelona le gusta jugar y marcar muchos goles. Cuantos más, mejor. Las de Giráldez siguen haciendo sus deberes y no conocen la derrota en esta temporada.
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