Kate Winslet ha vuelto a trabajar con James Cameron para Avatar: El Sentido del Agua, la esperada segunda parte de la película épica de ciencia ficción estrenada en 2009. Y, ahora, ha sido el director de las cintas quien se ha pronunciado al respecto: “Kate salió de Titanic un poco traumatizada por la escala de la producción y por su responsabilidad dentro de ella”, ha declarado a Radio Times.
A pesar de que el rodaje fue duro, la actriz ha declarado recientemente a The Sunday Times que admira el talento del director. En plena promoción de Avatar: El Sentido del Agua, director y actriz, han intercambiado cumplidos y buenos comentarios, así como gestos de cariño. Kate Winslet ha reconocido haberse divertirse mucho rodando la segunda parte de Avatar y parece haber dejado el pasado atrás: “Jim está mucho más tranquilo ahora. No puedo imaginar la presión que vivió en el rodaje de Titanic, con todas aquellas conversaciones en torno a la película. A medida que envejecemos, aprendemos a decir: ‘Cometí un error’. Todos mejoramos en eso, ¿no es así?”. Ni director ni actriz han mencionado la cifra por la que Winslet se ha embarcado en esta nueva travesía con Cameron.
Titanic se convirtió en un éxito mundial y lanzó al estrellato a unos jovencísimos Kate Winslet y Leonardo Dicaprio, los encargados de interpretar a los inolvidables Rose DeWitt Bukater y Jack Dawson. Fue, hasta el estreno de Avatar, la película más taquillera de la historia. En marzo de 1998, cuatro meses después de su presentación, la película ya había recaudado más de mil millones de dólares a nivel mundial, convirtiéndose en la primera película de la historia en alcanzar esa cifra. Obtuvo 14 nominaciones a los premios Oscar, se llevó 11, incluidos Mejor Película y Mejor Director. Durante el rodaje, sin embargo, los costes no dejaron de ascender, hasta alcanzar la cifra de los 200 millones de dólares, lo que provocó que algunos ejecutivos de la productora 20th Century Fox, sin tener claro el futuro éxito de la película, sugiriesen cortar algunas escenas para ahorrar en gastos. Ante la propuesta, el director James Cameron se negó en rotundo y de no muy buenas maneras.
Tras la película, Cameron se generó la fama de ser “el hombre más temible de Hollywood”: “Se hizo conocido como un perfeccionista intransigente, agresivo y un gritón de 300 decibelios”, escribió el periodista Christopher Goodwin en una crónica del año 2009 en The Sunday Times. Cuando en 2007 fue preguntado por su fama de “dictador”, el director respondió: “Soy demandante y exigente con mi equipo de trabajo”.
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