Joe Biden, será anfitrión esta semana de una cumbre con África destinada a revitalizar las relaciones con el continente frente a la competencia de China y Rusia.
África es fundamental para Estados Unidos como fuente de materias primas, incluidos el cobalto o el litio, imprescindibles en el sector de los vehículos eléctricos. Los responsables de la seguridad nacional estadounidense vigilan también de cerca las actividades en el continente de grupos extremistas islámicos como Boko Haram en el oeste o Al Shabab en Somalia. Su medio centenar de naciones representa también un jugoso bloque de votos en las instituciones internacionales. Y muchos de estos votos han apoyado a Pekín, y no a Washington, en convocatorias clave.
La cumbre, inaugurada este martes y en la que Biden intervendrá con un discurso este miércoles, representa, en palabras de un alto funcionario que habló a la prensa bajo la condición del anonimato, un “reconocimiento de que África es un actor geopolítico clave que está dando forma a nuestro presente y dará forma al futuro”. Tendrá como asuntos principales, sostiene, los temas que los propios interlocutores africanos han indicado que más les preocupan: la economía, el cambio climático y el medioambiente, la seguridad, la salud y la educación.
Es un discurso completamente diferente del que los países del continente tuvieron que escuchar durante la era de Donald Trump, cuando el magnate inmobiliario devenido presidente calificaba a esas naciones y Haití de “agujeros de mierda”. La región se sintió decepcionada incluso en épocas en las que se anticipaban buenas relaciones. El presidente Barack Obama, el primer afroamericano en llegar a la Casa Blanca y de padre keniano, convocó la primera cumbre EEUU-África hace ocho años, pero recortó los fondos de asistencia para la lucha contra el sida en el continente.
La Casa Blanca asegura que en la cumbre se anunciarán medidas concretas para relanzar la relación con África. “Va a haber resultados tangibles y se van a dar a conocer iniciativas a lo largo de la reunión que abordarán una amplia gama de temas que nos preocupan”, ha asegurado el alto funcionario.
Biden ya ha dado a conocer su apoyo a que la Unión Africana se convierta en miembro permanente del G20. “Es hora de que África cuente con asientos permanentes en la mesa en las iniciativas y en las organizaciones internacionales”, declaraba el coordinador de Comunicaciones Estratégicas del Consejo de Seguridad nacional de la Casa Blanca, John Kirby, el pasado viernes.
En estos días se anunciarán asimismo inversiones estadounidenses económicas, de seguridad y sanitarias por valor de 55.000 millones de dólares. También se confirmará la prórroga de la Ley de Crecimiento y Oportunidad Estados Unidos-África, que impulsa las importaciones desde el continente al eliminar aranceles para ciertos productos pero que expira en 2025. Y se espera el nombramiento de un enviado especial estadounidense para el continente, con toda probabilidad el veterano diplomático Johnny Carson.
El propio Biden prepara, según el digital Axios, una gira por África para 2023. Su secretario de Estado, Antony Blinken, ha visitado el continente en tres ocasiones en el último año.
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