La violencia que se vivió todo este 2022 en Siria dejo un saldo de al menos 611 personas que murieron este año a manos del grupo yihadista Estado Islámico (EI), que perdió por su parte a 566 miembros en distintos incidentes de seguridad en medio de un aumento en el número de ataques de la formación en el país, informó este jueves el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.
Las áreas de la autoproclamada Administración Autónoma del Norte y Este de Siria registraron el mayor número de víctimas mortales, 345, de las que 93 eran civiles y 252 eran efectivos de seguridad, según un comunicado de la ONG, con sede en el Reino Unido y una amplia red de colaboradores sobre el terreno.
En los últimos 12 meses el Estado Islámico llevó a cabo 201 operaciones en las zonas controladas por esa autoridad liderada por kurdos, incluidos ataques armados, asesinatos selectivos con armas blancas y la colocación de minas o artefactos explosivos improvisados.
Por otro lado, el grupo terrorista lanzó este año otras 101 acciones en el vasto desierto de Badia, que se extiende por diversas provincias del centro de la nación árabe, principalmente controladas por las fuerzas gubernamentales sirias.
En esa región perecieron 266 personas, casi todos militares sirios, combatientes aliados y miembros de las milicias proiraníes que les apoyan, con la única excepción de cinco víctimas civiles.
En conclusión el Estado Islamico sufrió 566 bajas en enfrentamientos, bombardeos y otros incidentes de seguridad ocurridos en Siria a lo largo de 2022, año en el que también perdió a dos de sus líderes en sendas operaciones realizadas el pasado febrero en Idlib (noroeste) y en octubre en Deraa (sur), respectivamente.
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