Existe algo más que los inmensos edificios y oficinas de la Ciudad de México, hay algo que también forma parte de la historia de México y son sus hermosos parques, tales como el parque Chapultepec o el Jardín Japonés, pero todavía quedan algunos parques que no son tan conocidos y puedes ir con tu familia o recorrerlos con una mirada analítica.
Parque Hundido

Antes de ser el Parque Hundido fue, desde el siglo XIX una ladrillera llamada La Nochebuena. El suelo del área se sumió debido a las labores del día a día —extracción de arcilla—, que se llevaron a cabo en la fábrica. La ladrillera desapareció por la gentrificación cuando la ciudad fue tomando la forma conocida en la actualidad. Para la década del 30 del siglo pasado, a los desniveles y áreas sumidas se les plantaron árboles. Hoy, tiene bancas art decó, el reloj de flores, instalado en 1977, y decenas de réplicas de piezas prehispánicas.
En los textos en los que recuerda sus años de juventud en Mixcoac, Octavio Paz menciona el humo que provocaba la ladrillera en esa época.
Parque México

Foto: Alejandra Carbajal
Quizá no es necesario presentarles este parque a los lectores, salvo que su nombre oficial es General San Martín, pero se le llama Parque México porque está muy cerca de la avenida homónima. Data de 1927 y uno de sus aspectos más interesantes, su forma circular, confirma su historia: el parque fue proyectado como el centro del conjunto de viviendas que lo rodean y el terreno sobre el que se construyó perteneció al hipódromo del Jockey Club.
Quien explore el parque se encontrará, además, con el Teatro al Aire libre Coronel Lindbergh, proyecto hecho por el arquitecto y artista plástico Roberto Montenegro. Tiene una escultura de José María Fernández Urbina para la que posó Luz Jiménez, traductora del náhuatl y modelo de Diego Rivera, Tina Modotti y Fernando Leal, entre otros artistas.
Parque Tlacoquemécatl

Foto: Especial
El Jardín del Arte Parque Tlacoquemécatl está en la colonia del Valle y cruzan por él las calles Adolfo Prieto, Moras, Tlacoquemécatl y Pilares. El expresidente Adolfo López Mateos lo inauguró a finales de la década de 1950. En el parque está la iglesia de Nuestro Señor del Buen Despacho, que data del siglo XVII. Hay también una escultura en honor a una de las leyendas de la música del siglo XX: Carlos Gardel, padre del tango, que fue inaugurada por la Asociación de Tangueros de México en 1990.
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