El PP de Feijóo ha anunciado en pocos días la integración en su equipó, en cargos relevantes relacionados con la próxima campaña autonómica.
lberto Núñez Feijóo, retrotrae al equipo de campaña con el que Soraya Sáenz de Santamaría trató de doblar el brazo, sin éxito, a Pablo Casado en las primarias de 2018 y a la guardia de Mariano Rajoy en sus años al frente del Ejecutivo. En realidad, el líder Feijóo nunca ha ocultado que su intención era volver a llenar la cúpula del partido con perfiles cargados de experiencia y claramente moderados y centrados.
En esa lísta esta Santamaría y a Mariano Rajoy, pero también a exresponsables de Ciudadanos como Luis Garicano o Toni Roldán. Feijóo persiste para competir por el electorado de centro con el PSOE, pero sin renunciar a emitir un discurso “sin tibieza” alguna contra Sánchez y su Gobierno o a integrar en el PP de Navarra a tránsfugas de UPN.
Tras la “aguda crisis” que acabó con la decapitación política de Casado, hace casi un año, el PP se volcó en intentar disipar los reparos que ponía Feijóo para hacerse cargo del liderazgo nacional, lo consagró en un congreso sin rivales y por aclamación y el dirigente gallego se mudó a Madrid con muchas prevenciones. Internas y externas. Con Feijóo llegó a la cúpula del PP su equipo de confianza con su clan de Galicia al completo, que en el partido han comprobado que funciona de manera muy cerrada y monolítica. Le sirvió para un momento crítico determinado, pero ahora, en la recta final de las campañas en las que se juega su futuro político sin segundas oportunidades, “el propio Feijóo ha concluido que necesita más”, según una decena de responsables del PP consultados por el país.
El pasado fin de semana se dio a conocer que el coordinador de los programas-marco para la campaña autonómica y local de mayo será el exministro Íñigo de la Serna, y este lunes el propio Feijóo quiso presentar, en la sede central del PP, al popular vasco Borja Sémper como el portavoz para esas elecciones. Es una primera fase. Habrá más fichajes. Feijóo ya los intentó incluir a los dos en su equipo en el Congreso que lo impulsó en Sevilla en abril pasado como líder para sacar al PP de su crisis tras la etapa frustrada de Casado, pero ambos le pidieron más tiempo para ajustar sus necesidades y realidades profesionales. Estas Navidades cerró con ellos los últimos flecos. Sémper ya aclaró el lunes que su compromiso inicial llega hasta la cita electoral de mayo, pero con la predisposición a seguir y Feijóo lo meterá en sus listas para las generales. De la Serna, que no ha renunciado ahora a sus tareas en el sector privado y no tendrá un puesto ejecutivo ni retribuido en el PP, se plantea esta etapa como un reto intelectual con un objetivo en mayo. Su siguiente futuro aún lo tiene más incierto que Sémper.
Con todo, Feijóo quiere más colaboradores de ese estilo e imagen. Sémper ya avanzó el lunes que el líder popular lleva tiempo contactando con gente de diferentes sectores y recalcó que la puerta del partido está muy abierta. Feijóo lo remachó este martes en el Foro ABC, cuando mostró su satisfacción por recuperar “talento de gestión, experiencia parlamentaria y trayectoria orgánica para ponerlos a disposición de nuestro país”. Y luego, celebró que personas como De la Serna o Sémper, “que en su día se alejaron desencantadas de la política” estén ahora “volviendo al PP con la ilusión de servir a su país”. En algunos despachos de Génova 13 donde se seguía su intervención se pensó que iba a revelar más nombres. No lo hizo. Están por cuadrar.
Lo que sí ha hecho Feijóo y otros miembros de su entorno, como el eurodiputado Esteban González Pons o el vicesecretario económico, Juan Bravo, es hablar con políticos del PP de otras etapas y de otros partidos para sondearles. Es lo que ha sucedido con el caso de los economistas Luis Garicano y Toni Roldán, ahora fuera de Cs, que entusiasman en el equipo de Feijóo, porque además servirían para reforzar un área que ha mostrado algunas lagunas que el líder pensaba que podía llenar con su experiencia de gestión, pero que le han jugado malas pasadas y llamativas equivocaciones. Tanto Garicano como Roldán, sin embargo, han respondido a esos intereses con cierta distancia, al menos por ahora.
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