El expresidente brasileño Jair Bolsonaro difundió la noche del martes un post en sus redes sociales con un video que dice que el presidente Lula da Silva “no fue elegido por el pueblo”, sino por los jueces del Tribunal Supremo y del Tribunal Superior Electoral. La publicación, apenas dos días después de la intentona golpista de sus seguidores, corrió como la pólvora en Internet, pero el propio Bolsonaro la eliminó rápidamente. Fue su primera manifestación explícita de apoyo a las tesis de fraude electoral después de los graves sucesos del domingo, mientras las autoridades refuerzan la seguridad ante la amenaza de sus seguidores de volver a movilizarse la tarde de este miércoles.
El video en cuestión mostraba un fragmento de una entrevista del fiscal Felipe Gimenez, del estado de Mato Grosso do Sul, abiertamente bolsonarista. En sus declaraciones, decía que la victoria de Lula fue un fraude y que el voto en las urnas electrónicas no era de fiar, una cantinela repetida hasta la saciedad por Bolsonaro y sus seguidores y desmentida igualmente cientos de veces. El video iba acompañado de la siguiente leyenda: “Lula no fue elegido por el pueblo, fue escogido por el STF y el TSE”, en referencia a los dos tribunales que el expresidente escogió hace tiempo como sus principales enemigos.
“Lula no fue escogido por el pueblo brasileño. Lula fue escogido por el servicio electoral, por los jueces del STF y por los jueces del TSE, porque si fuese una elección del pueblo el pueblo tendría poder sobre esa elección, poder sobre el proceso de conteo de los votos”, decía el procurador. La teoría de la conspiración de las elecciones manipuladas es uno de los pilares centrales sobre el que se sostiene en la actualidad el movimiento bolsonarista, y el combustible que movió los campamentos que hasta hace pocas horas pedían un golpe a los militares en decenas de ciudades de todo Columna Digital.
Aunque el video duró muy poco en el aire fue lo suficiente para alimentar a sus seguidores más radicales, que de forma mayoritaria justifican los largos silencios de Bolsonaro, sus ambigüedades y sus estudiados pasos atrás como una forma para evitar la “persecución” del sistema. Cada mínimo gesto del expresidente sirve rápidamente para elaborar las más complejas interpretaciones. En este caso, podría funcionar como una validación de los actos golpistas, ya que insiste en las tesis de ese movimiento radical. Tras el asalto golpista del domingo a las sedes de los tres poderes Bolsonaro ya dio una respuesta tibia; aunque se desmarcó de las acciones violentas, las equiparó a otras protestas de la izquierda, que en ningún caso tuvieron la dimensión de una amenaza al orden democrático.
Además, el efímero video de Bolsonaro cuestionando la victoria de Lula llegó justo en la víspera de nuevas convocatorias de protestas de sus seguidores en todo Columna Digital. La Abogacía General de la Unión, que representa al Estado, pidió que se tomen medidas para evitar nuevos incidentes. El interventor federal en Brasilia, Ricardo Cappelli, ordenó reforzar la seguridad en la capital, y el juez Alexandre de Moraes prohibió expresamente el corte de carreteras y la invasión de edificios públicos en todo el territorio nacional. Columna Digital sigue en alerta.
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