Se aproxima el Año Nuevo Purhépecha, comienza este 31 de enero 1, y 2 de febrero con un recorrido en el que se lleva el fuego encendido para agradecer a la Madre Tierra los cuidados y bondades brindadas a lo largo de los 365 días. Este evento, según los ciclos productivos de la tierra, dan paso a la revitalización de las tradiciones de esta cultura indígena de Michoacán.
El nuevo fuego es culturalmente significativa y una parte integral de la tradición de Michoacán. Los líderes de p’urhépechas que recuerdan la historia y basan sus mensajes en las ideas de sus antepasados. Esto es para dar paso a nuevos tiempos y ciclos.
La ubicación de esta actividad cambia cada año. Es decir, se realiza una caminata desde el punto de partida, visitando estas comunidades con el objetivo de construir amistades, deteniéndose en 12 comunidades de p’urhépechas.
Durante la ceremonia, los asistentes y líderes p’urhépechas le piden a Kurhiahueri (Dios principal del pueblo P’urhépecha prehispánico, que representaba al Sol) la abundancia para los cultivos en el nuevo ciclo que está comenzando, así como permiso para que con el fuego puedan cocinar los alimentos que les darán energía y vida en este nuevo año.
Este año, la ceremonia del Fuego Nuevo se realizará en la localidad de Erongarícuaro, por lo que a 40 años de haberse retomado esta ancestral tradición, los cargueros se ubicarán en la plaza principal de dicho poblado.
Es así que la comunidad de Erongarícuaro celebrará la ceremonia Kurhikuaeri K’uinchekua, renovación de Ch’upiri Jimbaŋi (Fuego Nuevo), con lo cual inician el Juchari Uéxurhini (Año Nuevo P’urhépecha), que rememora la historia del antiguo Pueblo P’urhépecha, en que se realizaba un gran rito al Fuego, para pedirle su ayuda para dirigir la guerra, ganar batallas y así extender el territorio de Kurhikuaeri.
En la actualidad esta festividad simboliza la unidad y fortalecimiento del pueblo p’urhépecha contemporáneo, recuperando y fortaleciendo ritos y ceremonias, así como elementos tradicionales que puedan ser útiles en la vida cultural, social, espiritual, educativa y organizativa de los p’urhépechas basada en la raíces de: Juchari Anchekuarhikua (Nuestro Trabajo), Juchari Kaxumbekua (Nuestro honor comunitario) Juchari Jakjkukua (Nuestra cosmovisión) y Juchari P’urhéjkukua (Nuestro espíritu guerrero).
Esta festividad tiene su antecedente principal en el antiguo ritual al Fuego, en honor a Kurhikuaeri, que se realizaba en el señorío p’urhépecha. Este ceremonial fue prohibido por la corona española después de asesinar al último gobernante p’urhépecha Tangaxoan II, el 14 de febrero de 1530, en Conguripo, a manos del conquistador español Nuño de Guzmán.
¿Quiénes la celebran?
Se realiza en forma itinerante, en alguna de las comunidades del territorio p’urhepecha: Sierra, Cañada, Lacustre y Ciénega, es la K’uinchentskua, máxima celebración anual que reúne a miembros de la Comunidad P’urhepecha de Michoacán; donde se dan cita los p’urhepechas de las cuatro subregiones de estado, y desarrollan actividades de carácter espiritual, tradicional, cultural y artístico, con los cuales revaloran su identidad.
Por lo que este 2023, desde el día 31 de enero hasta la madrugada del 2 de febrero, realizarán una serie de actividades culturales y ceremonias.
La renovación del Ch’upiri Jimbaŋi es el ritual central y más importante, donde los Tata K’eriecha (los ancianos respetados de la comunidad que organizan la fiesta) encienden el fuego usando tradiciones y técnicas ancestrales. El frotamiento de una piedra especial que crea fuego en el “cráter ardiente” se realiza justo antes de que Orión esté en camino, es decir, justo antes de la medianoche.
Simbología
Kurhikua (Fuego). Es una gran hoguera que se prepara con leña traída de los bosques cercanos a la comunidad sede, por Tumbiecha, designados para ello, por los Terunchiticha. Rememora la historia del antiguo Pueblo P’urhépecha, que tenía una fiesta en donde se hacía el Fuego Nuevo, para reconocer el inicio de un nuevo año, y en honor al Dios Kurhikuaeri (el sol, el fuego).
En la Mindaskuarheta (Piedra calendario). Es una piedra de origen volcánico con forma de Cue, (rememorando los prehispánicos como pirámide cuadrangular truncada), que era la arquitectura sagrada de los antiguos p’urhépechas, y que representa el calendario del Kurhikuaeri K’uinchekua. Tiene cuatro caras y dos bases, una superior de menor dimensión y una inferior, de mayor dimensión. En ella se han grabado símbolos que representan a las comunidades que han sido sede de la celebración. Se grabarán 52 símbolos que representarán un siglo P’urhepecha, de acuerdo al antiguo conteo.
Anasïkukua (Bandera). La anasïkukua en la época prehispánica fue un símbolo distintivo de guerreros al servicio de Kurhikuaeri. Hoy es un lienzo de cuatro colores que representan el inicio de las regiones territoriales P’urhepecha: verde, p’ukumindu, (región Sierra); azul, japunda (región Lago); morado, (Ciénega de Zacapu) y amarillo, Eraxamani (región Cañada).
El Escudo está formado en el centro por una punta de obsidiana blanca que simboliza a Kurhikuaeri, rodeado por un pedernal de color negro con brillos blancos, mismo que es sostenido por cuatro grupos de 5 flechas cada uno.
Como fondo lleva el manto de lenguas de Kurhikuaeri a todo su alrededor. En la parte superior del escudo, aparece una mano izquierda empuñada. En la parte inferior del escudo tiene impresa la leyenda: Juchari Uinapekua, frase final de la Uandamukua que exclaman hoy los hijos de los antiguos 4 guerreros, máxima que evoca la fuerza y unidad contemporánea del Pueblo P’urhépecha.
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