Las operaciones a más de 800 metros de profundidad se desarrollarán en varias fases, según los planes anunciados por la CIAIM. Inicialmente, se explorará el fondo marino en el punto geográfico del hundimiento del buque y en el área circundante donde se considere más probable que se encuentra sumergido. Tras su localización, se procederá a su inspección visual mediante un vehículo operado remotamente (ROV) dotado de cámaras para examinar distintos aspectos del buque, de sus equipos, artes de pesca y del fondo marino que puedan resultar de interés para la investigación judicial.
Para analizar todos los parámetros del siniestro también se han realizado los primeros ensayos de simulación con el modelo del buque en el laboratorio de dinámica marina del INTA-CEHIPAR, en Madrid. Estos trabajos permitirán detallar la navegación del buque en las condiciones de oleaje existentes en el momento del accidente, comprobar su comportamiento en distintas condiciones de carga y de arrastre del arte de pesca, de acuerdo con las principales hipótesis sobre las circunstancias del accidente que manejan los expertos de la comisión.
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