La secretaria del Tesoro de los Estados Unidos, Janet Yellen, ha enviado un mensaje a China en el que indica que los intereses de seguridad nacional de EE. UU. prevalecerán sobre el beneficio económico. En su discurso en la Universidad Johns Hopkins, Yellen ha presentado tres prioridades en la política económica estadounidense hacia China: proteger los intereses de seguridad nacional y los derechos humanos; mantener una relación económica saludable y constructiva que fomente el crecimiento e innovación en ambos países; y colaborar en desafíos globales urgentes de interés mutuo. La secretaria del Tesoro ha señalado que la relación económica debe ser justa y ha indicado que EE. UU. continuará invirtiendo en su mercado interno para mantener su ventaja competitiva en áreas clave, como las materias primas críticas.
Las relaciones entre Estados Unidos y China han empeorado después de que el gobierno estadounidense derribara un globo chino que supuestamente tenía funciones de espionaje. Los intentos de Washington de acordar una nueva fecha para la visita cancelada del Secretario de Estado a China no han tenido respuesta y la visita que Yellen ha buscado tampoco se ha concretado. Ambos países mantienen las espadas en alto con respecto a Taiwán, y los Estados Unidos sospechan que China se está planteando enviar ayuda militar a Rusia en la guerra en Ucrania.
En su discurso, Yellen ha dejado claro que EE. UU. no negociará sus preocupaciones por el comportamiento de China en detrimento de sus intereses comerciales y que comunicará claramente estas preocupaciones. También ha advertido que se seguirá colaborando con los aliados de EE. UU. para responder a las prácticas económicas injustas de China. Yellen ha asegurado que las medidas de seguridad nacional no buscan ganar una ventaja competitiva en la economía o sofocar la modernización tecnológica y económica de China, aunque pueden tener un impacto económico.
En este momento, los vínculos entre ambas potencias están en su punto más bajo en años. EE. UU. ha detenido esta semana a dos personas de origen chino y ha presentado cargos contra 40 funcionarios chinos por presionar a críticos del régimen de Xi en suelo estadounidense. Pekín, por su parte, ha impuesto sanciones contra empresas estadounidenses. La desconfianza mutua es, probablemente, lo único que comparten las respectivas clases políticas.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial.


