The New York Times ha revelado que México es el país en el que más se ha utilizado el programa espía Pegasus, y que el gobierno sigue utilizando el software, creado por la empresa israelí NSO Group, para espiar a periodistas y defensores de los derechos humanos, incluso en los últimos meses.
El Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha negado el espionaje a periodistas y opositores, afirmando que hay recopilación de información de inteligencia porque es necesaria para combatir a los delincuentes.
Sin embargo, las investigaciones demuestran el uso de Pegasus contra defensores de derechos humanos, como Raymundo Ramos, y la existencia de una estructura de inteligencia militar llamada Centro Militar de Inteligencia (CMI), que no ha sido mencionada en documentos oficiales o reglamentos de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA).
La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha dictaminado recientemente que los militares no pueden interceptar comunicaciones civiles sin autorización judicial previa. El Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (INAI) ha investigado la relación entre la fiscalía y Pegasus, detectando irregularidades como que la fiscalía había gastado al menos 32 millones de dólares en el programa, pero afirmaba no haberlo utilizado.
El INAI también hizo solicitudes de información para saber si el gobierno había emitido un memorándum en el que obligaba a las dependencias públicas a desinstalar el programa de vigilancia, pero no se ha encontrado evidencia que sustente la afirmación.
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