Hoy se cumple un año desde que Twitter aceptó la oferta de compra de Elon Musk por 44 mil millones de dólares, aunque el trámite no se cerró hasta finales de octubre de 2022. En su comunicado, Musk afirmó que “la libertad de expresión es la base de una democracia funcional y Twitter es la plaza pública digital donde se debaten asuntos vitales para el futuro de la humanidad”.
En el último año, Musk ha readmitido diversas cuentas vetadas por la administración anterior, pero también ha quitado el megáfono a los usuarios anónimos y se lo ha pasado a quienes paguen una mensualidad, que tendrán derecho a un lugar preferente en el visionado de la red.
Los constantes cambios bruscos de Musk y sus polémicas, como cambiar el logo de Twitter por el de la criptomoneda Dogecoin, han hecho que los anunciantes hayan huido en masa de la red social, lo que causó que los ingresos por publicidad cayeran hasta en un 75% según The Washington Post.
El diario The New York Times fue de los primeros medios en anunciar que ni pagaría los 8 dólares para darle la marca azul a sus e mpleados ni los mil para conseguir la verificación de color amarilla para la cuenta oficial del medio, algo que no sentó bien a Musk, que calificó entonces de “diarrea” el contenido de la cuenta del diario.
Sólo el 0.2 por ciento de los usuarios de Twitter pagan por Twitter Blue y, según Similarweb, en marzo, Twitter Blue tuvo alrededor de 116 mil suscripciones confirmadas en la web, un 138 por ciento más que el mes anterior.
Las ventajas que proporciona una cuenta de Twitter Blue es que los usuarios pueden escribir contenido más largo, publicar videos de más duración, editar sus tuits y tener más visibilidad en el algoritmo de esta red.
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