El protagonista de la última noticia es un peruano que le roba el agua al cielo y se la da a las comunidades más pobres. Este ingeniero ambiental se llama Abel Cruz y lleva muchos años trabajando por conseguir un acceso al agua potable y segura para las regiones más vulnerables del Perú. Aunque el acceso al agua es un derecho humano, muchas comunidades no tienen acceso a una fuente de agua potable y tienen que recurrir a fuentes de agua insalubres para sobrevivir.
El método de Abel Cruz es ingenioso: recolecta la niebla del cielo mediante mallas y lo almacena en cisternas. Con esto, consigue agua potable que hace que las comunidades más pobres puedan tener acceso a suministros de agua seguros. Pero este tipo de soluciones también son necesarias por las poblaciones de muchas regiones del mundo, especialmente en zonas muy secas o en lugares sin acceso a agua corriente.
Sin embargo, el desafío del agua sigue siendo uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta el mundo en la actualidad. Según datos de Naciones Unidas, a día de hoy, más de 2.200 millones de personas no tienen acceso a agua potable segura y 4.200 millones no tienen acceso a servicios de saneamiento básicos. La consecuencia de esto es que muchas personas mueren cada año por enfermedades relacionadas con el agua y la falta de saneamiento.
Pero hay una luz al final del túnel. La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, una hoja de ruta universal adoptada por los 193 países miembros de las Naciones Unidas, establece una meta para poner fin a la escasez de agua y la sequía para 2030, y garantizar el acceso universal al agua potable y al saneamiento. Además, hay un número cada vez mayor de empresas comprometidas a ayudar a resolver esta crisis, a través de soluciones innovadoras para la gestión del agua, la conservación del agua y la mejora del acceso al agua potable.
En resumen, el trabajo de Abel Cruz en el Perú nos muestra cómo una sola persona puede hacer una gran diferencia en la supervivencia y el bienestar de una comunidad. Sin embargo, para abordar la crisis global del agua, necesitamos un enfoque más amplio y enfoques innovadores como el de Abel son aquellos que pueden ayudarnos a avanzar hacia soluciones sostenibles.
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