En el año 2023, la política sigue siendo el ámbito de la sociedad que menos ha innovado en cuanto a su forma de comunicar y conectar con el público. Pese a los avances tecnológicos y a la creciente necesidad de transparencia y autenticidad, los discursos políticos siguen siendo aburridos, largos y tediosos. En este sentido, el artículo “A la política le sobra prosa y le falta poesía” resalta la importancia de que la clase política invierta en una comunicación más emocional y poética, capaz de conectar con el ciudadano.
La falta de empatía y conectividad emocional por parte de la política tiene preocupantes consecuencias a nivel social. En primer lugar, produce una desafección del ciudadano hacia los políticos, algo que se ve claramente reflejado en los bajos índices de participación electoral. Además, la opacidad y la falta de claridad en los discursos hacen que la gente se sienta desinformada y poco comprometida con las decisiones que se toman en su nombre.
Además, esta falta de poesía y emotividad en la política también puede afectar al cambio social y a la inversión en políticas públicas. Sin esa capacidad de conectar emocionalmente con la ciudadanía, es difícil llegar a la gente y concitar su apoyo. Por tanto, es vital que los políticos apuesten por nuevas formas de comunicación, en las que se priorice la emotividad y la poesía.
En este sentido, una buena manera de acercar la política a la gente es a través del relato. Los ciudadanos necesitamos historias que nos emocionen, que nos hagan pensar, que nos hagan sentir que formamos parte de algo más grande. Solo a través del relato político se pueden transmitir valores, ideas y visiones de futuro, que son los pilares fundamentales de la política moderna. La poesía y la emotividad son las herramientas fundamentales para unir a la gente en torno a una idea y para construir una comunidad comprometida con su presente y su futuro. Si la política quiere sobrevivir y ser útil a la sociedad, debe apostar por la poesía y la emoción, dejando de lado la frialdad y la opacidad que han lastrado la comunicación política durante tantos años.
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