En los últimos días ha saltado a la luz un tema que ha generado un gran debate en el mundo del deporte. La historia de Kendall Martin, una jugadora de baloncesto transgénero que ha sido vetada por la Federación Española de Baloncesto (FEB) para jugar la fase de ascenso de Liga Femenina 2 con su equipo, ha sacudido los cimientos de la práctica deportiva inclusiva.
La decisión de la FEB ha sido duramente criticada por la comunidad deportiva, así como por numerosas organizaciones en defensa de los derechos de las personas LGTBIQ+. Muchos se preguntan por las razones que han llevado a la FEB a tomar una decisión que parece ir en contra de los principios más básicos de la igualdad y la diversidad.
La historia de Kendall Martin ha servido para poner de manifiesto la enorme brecha que aún existe en el mundo del deporte en cuanto a la inclusión de personas LGTBIQ+. En muchos casos, estas personas tienen enormes dificultades para ser aceptadas en equipos y competiciones deportivas, lo que limita su capacidad de expresarse y de desarrollar su pasión por el deporte.
Esperemos que la historia de Kendall Martin sirva para poner en marcha un cambio real en el mundo del deporte. Es hora de que se deje atrás la discriminación y se abran las puertas a todas aquellas personas que desean practicar deporte, independientemente de su orientación sexual o identidad de género. La inclusión es la clave para un deporte más justo y más humano.
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